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Inventario moral # 2, los excesos de Petan Trujillo.

Inventario moral # 2, los excesos de Petan Trujillo.

José C. Novas.

Su verdadero nombre era José Arismendy Trujillo Molina, la historia de su vida tuvo caras que van desde el general que nunca comandó un reducto militar, precursor de la radio, la televisión y el espectáculo, de agresor sexual y la de creerse amo y señor de un feudo en el municipio de Bonao. Petán operaba como juez o fiscalizador en la vida y destino de hombres y mujeres en la llamada Villa de las Hortensias. La historia oral de la zona atribuye a Petán violaciones sexuales, extorsiones, despojos, abusos y manipulación a los que aspiraban convertirse en artistas o empleados de su empresa radial o televisiva.

El anecdotario sobre la conducta de Petán sobrepasa el límite de lo real y en algunos casos supera las que pudieran ser sacadas de la fantasía. Un amigo nuestro cuya edad ronda por los noventa años, que trabajó en el Palacio Nacional entre 1952 y 1960 y pide reserva de su nombre, nos contó que, durante la dictadura Petán fue enviado en una misión del Banco Central a Canadá a gestionar la emisión de cinco millones de pesos. Al regreso Petan hizo entrega de la suma, pero meses más tarde comenzaron a llegar al banco billetes duplicados con la forma y calidad similar a los originales.

El ejecutivo del banco alarmado le expuso el caso al generalísimo y luego de realizar una investigación, según nuestra fuente, la responsabilidad fue atribuida a la misión de Petán en Canadá. Dice nuestro interlocutor que el hermano reaccionó colérico y lo mando a buscar; la historia concluyó con que Petán se refugió en la casa de Doña Julia Molina y que fue la matrona la que sirvió de mediadora en el caso, o sea la que le salvó el pellejo.

El rumor dominicano aseguraba que el famoso merengue “El jarro pichao” fue una inspiración atribuida a una supuesta violación sexual en la que tuvo participación ese personaje en perjuicio de una joven de Bonao. Otra de las anécdotas ligadas a este hombre fue la de un guardia apodado “El macho de Bonao”, que perdió la paciencia frente los insultos y a pesar de la diferencia de rango enfrentó Petán como un gallo de pelea, sin medir las consecuencias.

Es ampliamente conocido el revuelo que generó la agresión que involucró a Petán y el pelotero André Rodgers, un nativo de Las Bahamas que jugó para el Escogido en nuestra pelota invernal, el incidente se produjo en los terrenos del estadio de la capital. Decenas de historias se han documentado sobre las tensiones que vivían artistas, locutores y empleados de emisora de radio y televisión La Voz Dominicana debido a las acciones y amenazas de su propietario, Petán por cualquier falta o error imponía multas, cancelaba o castigaba como si las reglas de la empresa fueran las de una corte judicial.

Es de conocimiento público que Petán ordenó construir un anexo justo al lado de la estación La Voz Dominicana con el propósito de albergar allí a decenas de jovencitas, algunas menores de edad, que aspiraban convertirse en artistas y que eran reclutadas por “agentes” en los distintos pueblos; la realidad era que esas jóvenes terminaban como instrumentos sexuales de Petán y para deshacerse de ellas les buscaba maridos y todo quedaba como si nada hubiera pasado. La dignidad de la mujer nunca fue respetada ni por el régimen ni por este campeón del abuso sexual que en vida fue conocido con el mote de Petán Trujillo.

Inventario moral de la familia Trujillo (#1)

Inventario moral de la familia Trujillo Molina. (#1)

Por José C. Novas.

Por lo que hemos leído en los últimos años en libros o artículos escritos de algunos familiares de dictador Rafael L. Trujillo Molina, concluimos que en ellos hay la percepción de que el generalísimo fue un enviado del cielo para proteger al pueblo dominicano y que sus familiares eran egresados de un monasterio que merecían la canonización. Según un nieto del dictador que actúa como abanderado de una campaña que trata de resucitar la moral del apellido, la fortuna de su abuelo quedó en su totalidad en el país, que sus parientes salieron con las manos vacías, porque nadie ha podido probar que tenían cuentas en bancos extranjeros, un planteamiento que ni ellos lo creen.

Asegura el pariente del jefe que la fortuna de su abuelo se la robaron los políticos de la generación posterior a la dictadura, y es cierto en parte, porque hubo saqueo de lo que ellos no pudieron sacar, pero de ahí a que no se llevaron millones en efectivo es una fábula. La verdad es que algunos de la familia poseían inversiones en bienes inmuebles y no fue posible venderlos, los acontecimientos se precipitaron y se produjo la fuga; lo que parecía que duraría una eternidad terminó en forma súbita el 19 de noviembre de 1961. Haremos un inventario sobre la conducta de algunos de la familia Trujillo, para el nieto del dictador, a quien le contaron a conveniencia la historia de los Trujillo, el régimen de su abuelo califica como el mejor gobierno en la historia de la República, una falacia inaceptable. Citando sus palabras dice:  “se trata de del tema de una inmensa fortuna que presuntamente este malverso de las arcas del estado, y peor aun, que fue depositada en bancos extranjeros para el disfrute de su familia luego de la muerte de su patriarca”, luego afirma: La realidad es que todas las riquezas que generó el gobierno del Generalísimo Trujillo permanecieron dentro del territorio nacional y jamás se sacó un solo centavo fuera del país, y agrega: Sin embargo, después de 52 años, jamás han podido producir prueba de ni tan si quiera una sola cuenta bancaria o de bienes fuera del país.

Iniciamos la taxonomía y balance familiar con Romeo Amable Trujillo Molina, hermano del dictador y conocido con el apodo de Don Pipí y advierto que nuestro relato refiere Pipí como un fullero, para los que hoy tratan de exponer que la fortuna de esa familia fue adquirida con honradez como dice su nieto. Don Pipí era uno de varios estafadores en esa familia; era persona de escasa escolaridad, pero su talento para engañar era asombroso. No ocupó cargos de importancia porque el dictador lo conocía bien y lo mantuvo en puestos de bajo perfil, aun así “Don Pipí” actuaba como un felino en el tráfico de influencias; de igual modo lo hacían otros del clan Trujillo que acumularon riquezas a través de la extorsión bajo la sombra de su hermano.

Una de las costumbres de “Don Pipí”, contrario a otros en su familia, era que se sentía a gusto relacionándose con personas ordinarias, se veía compartir con amigos en los sectores populares, era mujeriego y tuvo varios hijos con distintas concubinas. Don Pipí era apostador empedernido, prefería las peleas de gallos para sus jugadas y su inclinación era hacer trampas, extorsión y fullería; su riqueza la obtuvo de su habilidad de tahúr, tenía casas de alquiler diseminadas por los barrios de la capital, las cuales compraba bajo amenazas a precios por debajo de lo real y los inquilinos que no pagaran a tiempo las mensualidades, por lo regular pasaban malos ratos.

Don Pipí frecuentaba al barrio San Carlos donde había vivido un tiempo y por allí tenía con una traba de gallos en la intersección conocida como “las cinco esquinas”, es decir, en la confluencia de las calles Abreu, Montecristi, Del Monte y Tejada, Pimentel y la Eugenio Perdomo. Don Pipí era amante de los tragos, mientras jugaba dominó doblaba el codo con sus amigos; el único empleo que tuvo en el gobierno fue la oficina de control de prostitutas y operaba las clínicas del gobierno como si se tratara de un negocio propio. Uno de los dispensarios estaba en la ciudad intramuros, donde había un registro de mujeres que trabajaban en los prostíbulos y que suponía era para prevenir las infecciones venéreas. Aquel el dispensario expedía permisos para ejercer la prostitución dentro y fuera del país. Durante el régimen, don Pipí actuaba como el dueño de esas clínicas y los certificados que allí se emitían le llamaban “la tarjeta de Don Pipí”, la prostituta que era sorprendida en un cabaret y no tuviera “la tarjeta” era multada, tampoco podían salir a trabajar al exterior sin este documento, y los propietarios de los cafetines que las empleaban eran igualmente amonestados.

Don Pipí acudía al abuso y extorsión para lograr sus propósitos, cuentan que una vez viajaba en automóvil por una concurrida calle de la capital y un chofer del “Concho” le rayó el vehículo a “Don Pipí”, éste se detuvo y con calma parsimoniosa, se bajó del auto, se identificó y le dijo al conductor: “Yo soy Romeo Trujillo, aquí tiene las llaves, lléveme a casa un carro nuevo, que ése yo no lo quiero”. Imagine usted, el apuro por el que pasó aquel infeliz conductor a raíz del incidente. Haciendo trampas fue que Don Pipí hizo fortuna, cuentan los descendientes de la familia Melo Sánchez, cuyo padre era propietario de un almacén y vivían en la calle Emilio Prud’Homme de San Carlos, que su familia quiso vender la casa para acomodarse en otra y que Don Pipí vio la oferta en los clasificados, y fue interesado por la casa, pero les dijo que estaba muy cara, que si no se la vendían al precio que él sugería, tenían que desistir de la venta y quedarse en ella, los Melo Sánchez, que ya se habían mudado a la otra casa, no tuvieron más opción que regresar a su viejo hogar para evitar problemas con Don Pipi.

Don Pipí vivió en San Carlos, en una casa ubicada entre la calle Abreu y la Montecristi y cuyo patio colindaba con la calle Pimentel, donde estaba la empresa “Codofalto”, propiedad de Pedrito Trujillo y dirigida por Guaroa Liranzo; al producirse la fuga de los Trujillo en 1961, Liranzo era el gerente de la misma. Con la salida, la casa de Don Pipí en San Carlos fue invadida por varias familias, igual que otras propiedades de la familia Trujillo, fueron vandalizadas; la acumulación de gente que se mudó a la casona se le conoció después como “el barrio Don Pipí”. De San Carlos “Don Pipí” se mudó a una mansión en la esquina de la Arístides Fiallo Cabral y José Desiderio Valverde en la zona universitaria, que también fue objeto de vandalismo a partir del 20 de noviembre de 1961. Existe una infinidad de cuentos y anécdotas sobre las ocurrencias de “Don Pipí”, se dice que llegaba con los amigos a las frituras, comían sin control, y a la hora de pagar, sacaba un billete de alta denominación, de modo que el friturero no tuviera suficiente efectivo para devolverle, igual lo hacía en los colmados cuando compraba bebidas para sus parrandas.

Sobre Pipi nos contó el exteniente Luis M. Mateo, veterano del ejército, que para 1958 se vio envuelto en un incidente con “Don Pipí” en el paraje Rancho Arriba, San Jose de Ocoa. En aquel apartado lugar “Mateito” con rango de sargento era jefe de puesto y un día al cuartel llegaron varios campesinos a poner una querella porque en la gallera había un hombre de la capital que apostaba a las peleas y cobraba cuando ganaba, pero no pagaba cuando perdía. El sargento salió a investigar y confirmó que se trataba de “Don Pipí”, a quien conocía, porque como militar había prestado servicios en la Hacienda María, una de las casas del dictador. El sargento Mateo no arrestó a Don Pipí, pero le advirtió que informaría a sus superiores en San Cristóbal sobre el incidente, ya que los campesinos hicieron un reclamo de pago por las apuestas perdidas por don Pipí; a los pocos días, a Rancho Arriba llegó una patrulla del ejército y se llevó preso al sargento Luis M. Mateo a San Cristóbal, allí fue degradado y le echaron 30 días de arresto, luego le informaron que el castigo era “por manchar el honor de un miembro de la familia Trujillo”. La desgracia de “Mateito” se pudo resolver gracias a la intervención del mayor Juan Soriano, amigo íntimo de Trujillo y compadre del sargento, que al fin fue perdonado y su rango restituido

Receta medieval a las estatuas de Colon.

Receta medieval a las estatuas de Colón.

Por José C. Novas.

Recientemente se ha desatado en Estados Unidos una secuencia de actos vandálicos contra las estatuas erigidas en honor a Cristóbal Colón, quizás se deba a una respuesta a la petición surgida hace tiempo en la ciudad de Nueva York en el sentido de eliminar la estatua erigida en honor al histórico personaje, que se ubica en la rotonda de calle 59 y Broadway y es un atractivo turístico.

Los que reclaman la eliminación de la estatua aseguran que Colón impuso una variedad de injusticias en el hemisferio americano al inicio de la colonización. En lo particular soy de opinión que la historia ha cargado sobre los hombros de Cristóbal Colón una cuota de actos que posiblemente no le corresponden. Creo que en su época, Colón fue un empleado al servicio de la realeza española, ni más ni menos. No es lo mismo ser contratista, que mayoral o capataz.

Decir que Colón impuso las normas con las que operó la colonización podría hacernos coparticipes de una calumnia mayúscula, la verdad fue que Colón nunca perteneció a la realeza, ni fue miembro de las cortes que junto a los reyes o las reinas tomaban las decisiones o tenían las últimas palabras en todo lo que se hacía dentro del imperio.
Es por ello que el escritor dominicano Enrique Aguiar, intelectual de amplia cultura cuya actividad literaria se verificó en la primera mitad del siglo 20, Aguiar nos manifiesta en su novela histórica “Don Cristóbal” el planteamiento siguiente:

“Cristóbal Colón, como todos los grandes predestinados, soportó las azarosas persecuciones de la adversidad. Peregrinó de reino en reino mendigando el favor de las cortes europeas con la visión transatlántica en las pupilas y revelada a medias, para no provocar la burla de sus coetáneos. En consecuencia, Colón se dirigió inútilmente, primero, a la corte de Portugal; después, en el año 1884, a la de Inglaterra; de allí pasó otra vez a la de Italia y, por último, la de la reina Isabel, que había rechazado al principio sus proposiciones, y que finalmente las aceptó”.

En otra sentencia emitida por Enrique Aguiar sobre el Almirante, en otro episodio de su novela establece: “Colón completó la redondez de la tierra, y más tarde se vio escarnecido por los mismos monarcas a quienes llenó de esplendor y riquezas. Sus amigos del descubrimiento le volvieron la espalda, y recogió el tributo de sus desprecios, tan pronto como les ensanchó el camino de la fortuna”.

Es basado en esa tesis que pensamos que los que hoy levantan la voz para clamar que sean derribadas las estatuas de Colón, o los que a consecuencia las vandalizan, le atribuyen poderes que nunca tuvo, o decisiones que quizás jamás tomó, corren el riesgo de cometer las mismas injusticias que de un porrazo pretenden aliviar destruyendo las estatuas. Las recetas medievales no tienen cabida en un mundo de modernidad como el nuestro, lleno de conquistas sociales que han sido puestas al servicio de las mayorías en el universo.

JIMANI, LA AGONIA DE UN PUEBLO SIN DOLIENTES.

Jimaní y la agonía de un pueblo sin dolientes.

Por José C. Novas.

A través de la historia los pueblos han tenido tres opciones: evolucionan, permanecen estáticos o retroceden, esa ha sido la constante desde que el género humano apareció sobre la tierra; lo ideal sería que la vida se desenvolviera acorde con las conquistas del hombre, pero ese no es siempre el caso. Hoy haremos una observación al pueblo de Jimaní y su doloroso destino.

No se sabe con seguridad cuando se establecieron los primeros residentes en lo que es hoy Jimaní, pero el arte rupestre “Las Caritas” son evidencias de que al llegar los europeos a la isla los nativos habitaban esa zona, desde entonces coexisten allí varios linajes que sobrevivieron los tiempos coloniales. Los pobladores que reemplazaron a los nativos se acogieron a la cria de animales, la agricultura y la vida simple en bohíos de tabiques cobijados con hojas de palma cana, la mampostería llegó a la zona hasta después de iniciada la dictadura de Trujillo en 1930, los únicos vestigios de cemento en el Jimaní original se verifican en los viejos cementerios de Cachón Lucia y Boca de Cachón.

Recuerdo cuando mi familia salió de Jimaní en 1954 y se estableció en ciudad de San Cristóbal, un pueblo puntal en la industria y el urbanismo de la época. En San Cristóbal tuve la experiencia con un guardia compañero de mi padre que una vez me dijo: “Tu eres de Jimaní, ese es un pueblo muerto, allí no existe la diversión”. En mi condición de niño, no entendí lo que me planteaba aquel militar, pero quedé marcado con el comentario de aquel soldado, y quizás de allí nació un amor fanático por mi pueblo y por su gente.

Ahora pensando en la teoría del soldado les manifiesto, que hasta 1970 Jimaní era de los pocos pueblos en el país que no tenía prostíbulos, sólo había en el pueblo con dos centros de bailes y un pequeño teatro; la prostitución era nula, de ahí que el guardia le llamara “pueblo muerto”, ese era el mensaje subliminal sobre el Jimaní del ayer, muy distinto al hoy, donde impera la apatía de las autoridades, se ha impuesto el desenfreno delincuencial y la perversidada se ha hecho dueña del pedazo.

Hoy Jimaní es la antítesis de lo que fue cuando yo era niño y todo lo contrario a lo que debe ser la tabla de valores en la escala moral, Las informaciones que me llegan desde mi pueblo son desconcertantes porque aseguran que el parque principal lo han convertido en una zona de tolerancia, donde por las noches merodean prostitutas haciendo ofertas indecorosas, en los barrios abundan las pandillas de asaltantes, los ladrones ya no causan sorpresa cuando penetran a los hogares y se llevan todo y las violaciones a mujeres y niñas alcanza niveles alarmantes. Las autoridades y los residentes lo saben, pero nadie le pone el cascabel al gato.

Me informan que Jimaní ha pasado de ser el “pueblo muerto” al que refería el guardia en mi niñez, y hoy es un paraíso del narcotráfico, el contrabando de armas, el negocio ilícito de carbón vegetal, de la devastación del parque nacional Sierra de Bahoruco con su flora y su fauna; el descuido de las autoridades y de la gente es casi total, no sé para qué tiene el pueblo alcalde, gobernadora, jefe de la policía, comandante del ejército, jefe del CESFRONT, encargado de medo ambiente y autoridades de migración. En Jimaní mucha gente dice que inmigrantes indocumentados se burlan de la autoridad y que sus operaciones delictivas azotan la ciudad y los campos a la vista de todos sin que nadie se inmute.

La pregunta es: para qué el estado invierte presupuestos en salarios de los empleados publicos, todo ese dinero que se gasta en sueldos y utilidades lo pagan los contribuyentes, mientras los habitantes de Jimaní viven bajo zozobra, los delincuentes se ríen de muela a muela. De los servicios básicos ni hablar, allí la amenaza de los asaltantes, los violadores y los ladrones es permanente. Los delincuentes le han robado la tranquilidad de ese pueblo, la autoridad que no ejerce el gobierno ha permitido que impere el desorden, lo que constituye una vergüenza y una traición servidores públicos.

UN ICONO DE LA MUSICA LATINA EN N.Y.

  1. TEATRO PUERTO RICO, UN EDIFICIO CON HISTORIA.
  2. Jose C. Novas.
  3.  El teatro Puerto Rico fue la meca de la musica Latina en Nueva York en las decadas de los cuarentas y los cincuentas. Alli se presentaba lo mejor del talento musical de la cultura ibero americana. Artistas queridos y admirados por todos pasaron por ese magnifico escenario, que se ubica en el 490 de la calle 138, del sector Mott Haven, en el Condado del Bronx. Artistas de la talla de Sarita Montiel, Libertad Lamarque, Juan Lejido, Tito Puente, Bobby Capo, Tito Rodriguez, Machito, Arsenio Rodriguez, Carlos Pizarro. Pedro Infante, Mario Moreno (Cantinflas), el trio Los Panchos, Felipe Rodriguez, Jorge Negrete y una legion de celebridades subieron a su escenario.
  4. Alli se tambien se presentaba las mejores agrupaciones de la musica dominicana, entre los notables Johnny Pacheco, Angel Viloria, Luis Kalaff, Joseito Mateo, Alberto Beltran, Napoleon Zayas, Capuseaux y Damiron, y otros. Es sin lugar a dudas el teatro Puerto Rico fue el que le abrio espacio a la musica latina en NY, su estructura es un lugar verdaderamente historico y se debiera rescatar como un museo que recuerde y resalte el arte musical latino en Nueva York y porque no, en Estados Unidos.

ASALTO AL CUARTEL DE LA AVENIDA BOLIVAR.

Asalto al cuartel de la Bolívar en la guerra de abril.
Por José C. Novas.
La historia sobre el estallido del 24 abril tiene lagunas, a veces intento reconstruir los hechos y caigo en un mar confusiones, es que nuestro pasado recoge y deja caer personajes por el arraigo social, el linaje, o la reputación de quienes intervienen en determinados eventos. La crónica sobre la rebelión del 24 abril de 1965 es lo que más se parece a un remolino que da vueltas sobre un mismo punto, mientras su efecto aparta de la crónica a quienes considera irrelevantes.
Un ejemplo que ilustra lo antes dicho lo es el asalto al cuartel policial de la avenida Bolívar y la calle Rosa Duarte con sus protagonistas, los textos sobre la guerra de abril no exponen datos sobre ese hecho ni los nombres de quienes actuaron en el mismo. Como resultado de ese asalto hubo un combate que duró dos horas, con balance en muertos y heridos, y para dominar los soldados allí presentes fue necesaria la intervención de los Hombres Ranas y la dirección de Ilio Cappoci y André Riviere. El combate resultó en el arresto de 40 soldados que habían llegado desde Elías Piña, incluso el oficial que los comandaba, el segundo teniente Luís María Mateo Rodríguez.
El teniente Mateo Rodríguez era de la vieja guardia, nos contó su versión bajo la promesa de que no fuera revelada hasta después de su muerte, ocurrida hace más de 15 años. Según contaba el teniente Mateo Rodríguez, su participación en la guerra de abril se retraía al Movimiento Enriquillo creado por el teniente coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, el cual organizó una conspiración en Neyba, dirigida por el mayor Caonabo Fernández Naranjo, hermano de Fernández Domínguez. 
El teniente Mateo Rodríguez había sido comandante de la dotación militar destacada en paraje Los Arroyos, en la frontera de Pedernales, donde se realizaron varias reuniones con otros oficiales comprometidos, incluso con el mayor Caonabo Fernández Naranjo. Siguiendo los planes, el teniente Mateo y otros oficiales fueron trasladados a Elías Piña una semana antes del estallido, desde ahí partieron a sumarse a la rebelión en la capital. El batallón salió desde la frontera comandado por el mayor Ozuna Romanase y el capitán Nina Díaz; al pasar por la ciudad de San Cristóbal en tres camiones militares despertaron sospechas y fueron reportados a los altos mandos en la capital, esa fue la razón por la que los invasores derribaron el puente sobre el río Haina en Piedra Blanca, que daba acceso a la capital por la carretera Sánchez.
Anulado el cruce por Piedra Blanca el mayor Ozuna Romanase y el capitán Nina Díaz decidieron regresar a San Cristóbal donde fueron arrestados. Antes de volver a San Cristóbal, teniente Mateo Rodríguez propuso tomar la ruta que conduce a La Pared y seguir hacia el puente de Manoguayabo, la petición fue rechazada por el mayor Ozuna. No obstante, al teniente Mateo, le fue asignado un camión con 46 soldados para ejecutar la misión que propuso de penetrar a la ciudad. El teniente Mateo tomó el camino hacia Palavé, pasó el puente y tomó la carretera de Engombe hasta llegar a la avenida Sarasota, de ahí continuó hacia la avenida Bolívar y tomaron por la fuerza el cuartel de la policía. 
La confusión se produjo porque los rebeldes amotinados en ciudad nueva desconocían que se trataba de una unidad militar en apoyo a la rebelión, el coronel Caamaño ordenó a los Hombres Ranas retomar el destacamento policial. La ferocidad del ataque rebelde hizo que a punta de fusil los propios soldados forzaran al teniente Mateo Rodríguez ondear la señal de rendición con un pañuelo blanco. Cuarenta en total fueron los militares arrestados, los cuales fueron confinados en el Palacio de Justicia y al teniente Mateo lo llevaron al comando en la calle Pina esquina Canela en condición de prisionero, luego lo encerraron en la Escuela de señoritas Salomé Ureña.
El caso del teniente Mateo Rodríguez fue ventilado por el alto mando de la revolución y tras el juicio el oficial permaneció en ciudad nueva hasta que se produjo el acuerdo con los invasores, que puso fin al conflicto armado. Entre los textos sobre la guerra de abril que he leído, que son muchos, sólo en el libro “La actuación de los SARGENTOS de la jefatura de abril, 1965” he visto el nombre del segundo teniente Luís María Mateo Rodríguez en una breve referencia. Sin dudas, es un protagonista de la guerra de abril totalmente ignorado, como ocurre en otros casos, de combatientes que desafortunadamente fallecieron y con ellos llevaron a la tumba sus versiones sobre los hechos.
Por José C. Novas.
La historia sobre el estallido del 24 abril tiene lagunas, a veces intento reconstruir los hechos y caigo en un mar confusiones, es que nuestro pasado recoge y deja caer personajes por el arraigo social, el linaje, o la reputación de quienes intervienen en determinados eventos. La crónica sobre la rebelión del 24 abril de 1965 es lo que más se parece a un remolino que da vueltas sobre un mismo punto, mientras su efecto aparta de la crónica a quienes considera irrelevantes.
Un ejemplo que ilustra lo antes dicho lo es el asalto al cuartel policial de la avenida Bolívar y la calle Rosa Duarte con sus protagonistas, los textos sobre la guerra de abril no exponen datos sobre ese hecho ni los nombres de quienes actuaron en el mismo. Como resultado de ese asalto hubo un combate que duró dos horas, con balance en muertos y heridos, y para dominar los soldados allí presentes fue necesaria la intervención de los Hombres Ranas y la dirección de Ilio Cappoci y André Riviere. El combate resultó en el arresto de 40 soldados que habían llegado desde Elías Piña, incluso el oficial que los comandaba, el segundo teniente Luís María Mateo Rodríguez.
El teniente Mateo Rodríguez era de la vieja guardia, nos contó su versión bajo la promesa de que no fuera revelada hasta después de su muerte, ocurrida hace más de 15 años. Según contaba el teniente Mateo Rodríguez, su participación en la guerra de abril se retraía al Movimiento Enriquillo creado por el teniente coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, el cual organizó una conspiración en Neyba, dirigida por el mayor Caonabo Fernández Naranjo, hermano de Fernández Domínguez. 
El teniente Mateo Rodríguez había sido comandante de la dotación militar destacada en paraje Los Arroyos, en la frontera de Pedernales, donde se realizaron varias reuniones con otros oficiales comprometidos, incluso con el mayor Caonabo Fernández Naranjo. Siguiendo los planes, el teniente Mateo y otros oficiales fueron trasladados a Elías Piña una semana antes del estallido, desde ahí partieron a sumarse a la rebelión en la capital. El batallón salió desde la frontera comandado por el mayor Ozuna Romanase y el capitán Nina Díaz; al pasar por la ciudad de San Cristóbal en tres camiones militares despertaron sospechas y fueron reportados a los altos mandos en la capital, esa fue la razón por la que los invasores derribaron el puente sobre el río Haina en Piedra Blanca, que daba acceso a la capital por la carretera Sánchez.
Anulado el cruce por Piedra Blanca el mayor Ozuna Romanase y el capitán Nina Díaz decidieron regresar a San Cristóbal donde fueron arrestados. Antes de volver a San Cristóbal, teniente Mateo Rodríguez propuso tomar la ruta que conduce a La Pared y seguir hacia el puente de Manoguayabo, la petición fue rechazada por el mayor Ozuna. No obstante, al teniente Mateo, le fue asignado un camión con 46 soldados para ejecutar la misión que propuso de penetrar a la ciudad. El teniente Mateo tomó el camino hacia Palavé, pasó el puente y tomó la carretera de Engombe hasta llegar a la avenida Sarasota, de ahí continuó hacia la avenida Bolívar y tomaron por la fuerza el cuartel de la policía. 
La confusión se produjo porque los rebeldes amotinados en ciudad nueva desconocían que se trataba de una unidad militar en apoyo a la rebelión, el coronel Caamaño ordenó a los Hombres Ranas retomar el destacamento policial. La ferocidad del ataque rebelde hizo que a punta de fusil los propios soldados forzaran al teniente Mateo Rodríguez ondear la señal de rendición con un pañuelo blanco. Cuarenta en total fueron los militares arrestados, los cuales fueron confinados en el Palacio de Justicia y al teniente Mateo lo llevaron al comando en la calle Pina esquina Canela en condición de prisionero, luego lo encerraron en la Escuela de señoritas Salomé Ureña.
El caso del teniente Mateo Rodríguez fue ventilado por el alto mando de la revolución y tras el juicio el oficial permaneció en ciudad nueva hasta que se produjo el acuerdo con los invasores, que puso fin al conflicto armado. Entre los textos sobre la guerra de abril que he leído, que son muchos, sólo en el libro “La actuación de los SARGENTOS de la jefatura de abril, 1965” he visto el nombre del segundo teniente Luís María Mateo Rodríguez en una breve referencia. Sin dudas, es un protagonista de la guerra de abril totalmente ignorado, como ocurre en otros casos, de combatientes que desafortunadamente fallecieron y con ellos llevaron a la tumba sus versiones sobre los hechos.

La prensa trujillista: un circo carente de pan.

La prensa: mucho el circo, faltaba el pan.
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Por José C. Novas.

Historicamente la prensa por su incidencia en la opinión pública adquirió el calificativo de “cuarto poder”, los medios tienen una relación intrínseca con los que lo practican o sea los periodistas, algunos hacen del ejercicio un sacerdocio mientras otros se prostituyen para el beneficio personal. Quienes trabajn con dignidad el oficio ganan el respeto y la admiración de los pueblos, los perversos que se apartan de la etica para  acumular riquezas se convierten en “bocinas” y de esos hay muchos en la patria dominicana.

La introducción es valida para recordar la polémica mediática que le fue lanzada al pueblo dominicano en 1956, en momentos que la dictadura imponía al país la más desgarradora represión que ha conocido en toda su historia. Aquel espectáculo surgió a raíz de la desaparición del catedrático español Jesús de Galíndez el 12 de Marzo de 1956, capturado por desconocidos en una estación del sistema de trenes subterráneos de la ciudad de Nueva York.

Una vez fue esparcida la noticia sobre la desaparición del refugiado vasco, exiliados dominicanos y españoles notificaron la policía de Nueva York y señalaron como principal sospechoso al dictador dominicano Rafael L. Trujillo, en ese momento el catedrático tenía en proceso de publicación su tesis doctoral, la obra era un estudio sobre la Era de Trujillo y sus desmanes; Galíndez además publicaba artículos en los que criticaba la dictadura y hasta llego a tocar asuntos relacionados con la intimidad de la familia del generalísimo Trujillo.

Como el profesor Galíndez había adoptado la ciudadanía de Estados Unidos y el rumor lo señalaba como agente de ese país, su desaparición cayó en la jurisdicción del departamento de Justicia, la Agencia Central de Inteligencia y el Buro Federal de Investigaciones lo que puso el régimen dominicano bajo grandes presiones. El jefe acudió a la desviación y para ello usó el periódico El Caribe, empresa de su propiedad, que operaba a nombre de testaferros.

Hasta Diciembre de 1955 el periódico El Caribe era dirigido por German Emilio Ornes, que fue destituido y tomó la dirección Rafael Herrera Cabral que en 1948 fue su jefe de redacción. He aquí como se organizó la trama para borrar las noticias que sobre la desaparición de Galíndez editadas fuera del país y que muy pocas personas se enteraban en el país. A tres meses del secuestro, el periódico El Caribe hizo el anuncio siguiente: “Se solicitan opiniones de notables intelectuales sobre la doctrina que refiere al llamado Sistema Hostosiano, tomando como base el prólogo escrito por Manuel Arturo Peña Batlle en el libro” La Compañía de Jesús en Santo Domingo”, del padre Antonio del Llano, S.J.”.

Peña Batlle habia fallecido por lo que era imposible que defendiera su criterio, y en dicho prólogo se refería a los aportes y la incidencia del pensamiento de Hostos entre los dominicanos, la petición generó una avalancha de consideraciones, unas a favor, otras en contra. La polémica llamó la atención del público por tres meses y entre los que estuvieron de acuerdo de que Hostos incidía sobre el pensamiento político dominicano estaban Porfirio Herrera Báez, Emilio Rodríguez Demorizi, Oscar Robles Toledano, Manuel Valdepares, Luis Julián Pérez, Gustavo A. Mejía Ricart, Fabio A. Mota, Julio Vega Batlle y otros.

Pero para que fuera polémica se necesitaban opiniones adversas y estas fueron aportadas por los intelectuales Ramón Emilio Jiménez, Andrés Avelino y Jesús María Troncoso. El profesor Jiménez en una declaración manifestó que: “La influencia de Hostos estuvo circunscrita superficialmente a unos cuantos de sus discípulos, sin que se extendiera a nuestro tiempo, por lo cual su doctrina no tuvo impacto en la vida dominicana de su época”. Por su parte el escritor Andrés Avelino estableció: “Sin duda, la influencia de las ideas positivistas y nacionalistas de Hostos fueron perjudiciales, y lo son todavía, para la cultura general de los dominicanos”.

En cuando a Jesús María Troncoso, opinió que: “Los dominicanos sobreestimamos a Hostos a causa de un error de evolución, motivado en el bajo nivel de cultura nuestra durante en el pasado siglo, cuando la juventud aceptó las doctrinas expuestas por el Maestro Hostos como la única expresión de la sabiduría”. No bien se apagó la discusión generada por el prólogo escrito por Peña Batlle, entonces el director de El Caribe Rafael Herrera Cabral lanzó otra manzana para crear discordia; esta vez la encuesta requería opiniones sobre la influencia del general Pedro Santana sobre el pensamiento y la historia dominicana.

La discusión esta vez fue mas intensa que la anterior y un número mayor de letrados intervino en el espectaculo de opiniones; externaron sus pareceres las figuras de Carlos Sánchez y Sánchez, José Manuel Machado, Emilio Rodríguez Demorizi, Jesús María Troncoso, Porfirio Herrera, Ramón Emilio Jiménez, Gustavo Mejía Ricart, Máximo Coiscou Henríquez, Virgilio Díaz Ordóñez, Rafael Augusto Sánchez, Carlos Federico Pérez y Pérez, Federico C. Álvarez, Manuel A. Amiama, Julio Cambier, Francisco E. Moscoso Puello, Andrés Avelino y Víctor Garrido entre otros. El debate sobre Santana resaltaba su liderazgo y giró sobre sus luchas contra el dominio haitiano y la falta de fe en la República, todo un circo que solo ellos disfrutaron, el pueblo tenia el estomado vacio, porque le faltaba el pan.

Policarpo Soler: El trágico final de un gánster internacional.

Policarpo Soler: El trágico final de un gánster internacional.
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Por José C. Novas.
Policarpo Soler fue un reputado espía al servicio del dictador Trujillo cuya vida terminó como acaban los aces del bajo mundo: acribillado a balazos. Había nacido en Cuba donde fue policía, alcanzó el rango de oficial y ganó reputación de pistolero a sangre fría. Su relación con el gobernante dominicano inició cuando estaba exiliado en México después de la caída del primer gobierno de Batista, en esa época Soler fue el artífice de una denuncia atribuida a las intrigas de Trujillo con el Presidente cubano Grau San Martín, Soler hizo publicar en un periódico de México que Grau San Martín “estaba tolerando un complot para atacar el gobierno de la República  Dominicana”.
De acuerdo a lo que manifiesta el doctor Joaquín Balaguer en su libro “Memorias de un Cortesano de la Era de Trujillo”, Policarpo Soler era un “delincuente internacional” y afirma que una vez Soler llegó a Ciudad Trujillo y entró en relación con el generalísimo, caminaba los pasillos del Palacio Nacional con aire de príncipe y acaparó prácticamente todo el tiempo de trabajo en el despacho del Jefe. “Era difícil acercarse al escritorio de Trujillo para tratar asuntos de Estado en aquellos días”, afirmó el doctor Balaguer.
Existen distintas versiones sobre la forma en que fue asesinado Policarpo Soler en Ciudad Trujillo, una de ellas afirma que fue fusilado en la cárcel de la Victoria por órdenes de Johnny Abbes García, otros reportan que Policarpo Soler desapareció en la capital dominicana y al igual que su mujer, nunca se supo como murió. Un amigo nuestro (ahora en edad avanzada, y que pide reserva de su nombre) trabajaba en el Palacio como asistente del Secretario de Estado Manuel de Moya Alonso, nos dio su versión sobre el enfrentamiento en que murió el sicario cubano.
Según nuestra fuente, el señor Policarpo Soler trabajaba muy de cerca con Trujillo y actuaba como su testaferro en una cuenta que Trujillo puso a su nombre en el Banco de Reservas de la República, en esa cuenta fueron depositados miles de dólares, supuestamente para financiar el derrocamiento de Fidel Castro en Cuba; a Trujillo le informaron que su hombre de confianza estaba transfiriendo grandes sumas del dinero a una cuenta a nombre de su esposa en un banco de Miami, por lo que el dictador le ordenó al administrador Juan Morales que no permitiera retiros de la cuenta que estaba a nombre de Policarpo Soler en el Banco de Reservas.
La medida fue implementada por Morales lo que alteró el temperamento de Soler y éste frente al funcionario dijo “que Trujillo quería robarle su dinero”, la frase no tardó en llegar hasta el despacho del Jefe en el palacio y ambos Soler y Morales fueron requeridos a la oficina del dictador. El hecho ocurrió la mañana del 17 de Agosto de 1959; nuestro informante manifiesta que no sabe lo tratado en la reunión, pero al salir los ánimos de los participantes parecían alterados, los dos bajaron de la segunda planta y abordaron al auto de Juan Morales; mientras regresaban al banco Policarpo Soler sacó su revólver y disparó varias veces matando a Juan Morales e hiriendo gravemente al chofer Francisco Raul Odiat y emprendió la fuga.
Tras el hecho Soler se dirigió a su vivienda a recoger su esposa, que al momento no se encontraba en el hogar y a tres sobrinos que vivían con él. Los sobrinos al parecer formaban parte de una pandilla de sicarios, porque años atrás sus nombres fueron mencionados en unos crímenes ocurridos en México mientras Policarpo vivía como refugiado político.  Junto a los sobrinos se transportaron hasta el kilometro 7 de la carretera Sánchez y allí abandonaron el auto de Policarpo, penetraron a un potrero y se ocultaron en unas cuevas rocosas por las cercanías del hotel El Embajador.
Los agentes del SIM rastreaban la capital sin dar con el paradero. El día 22 de Agosto, la falta de agua y alimentos hizo que los fugitivos salieron en busca de provisiones y una patrulla del servicio de inteligencia SIM los enfrentó a tiros en unos matorrales cerca a la urbanización “Paraíso”, donde es hoy el parque Mirador Sur, junto a Policarpo Soler, cayeron los sobrinos Agapito Soler, Raúl Omar Herrera Soler y Claudio Soler de la Cruz la esposa desapareció y no se sabe si la mataron o si escapó del país.

La magia seductora de Trujillo.

La magia seductora de Trujillo
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Por José C. Novas.
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La figura del dictador Rafael L. Trujillo es por demás polémica, el tiempo ha revelado que tuvo una personalidad con múltiples atributos; se puede o no estar de acuerdo con su legado, pero la historia con sus interpretaciones diferentes  es una y al final deja caer su veredicto definitivo.
El dictador dominicano no estaba familiarizado los códigos de Pisitrato y Pompeyo, ni con las denuncias de Marco Antonio en el parlamento Romano y a pesar de ello nadie podrá negar que Trujillo poseía magia de seducción, evidente en la forma de manejar el poder y la política. Trujillo fue aclamado por cultos e imberbes y lo hicieron en un coro al unísono.
El gobernante nació dotado de un instinto que le permitió conocer la sicología del pueblo dominicano, el que insiste en negar ese atributo comete un error. El dictador podía seducir de manera individual o en forma colectiva, su impronta incluye a particulares y a familias enteras y no asistió a la universidad, pero atrajo a su gobierno los sectores de mayor formación y las personas más educadas con las que contaba la nación.
Un caso que elocuente lo es el linaje de la familia Henríquez, apellido arraigado en el país, que según nuestras fuentes de consulta se llegaron en la isla durante la colonia. De esa familia los Henríquez y Carvajal y los Henríquez Ureña son los de mayor incidencia, uno porque fue Presidente de la Republica y otros por ser figuras de las letras. Los Henríquez están vinculados a la literatura, entre los de mayor proyección Federico Henríquez y Carvajal, Enrique Henríquez, Salome Ureña de Henríquez, Pedro Henríquez Ureña, Max Henríquez Ureña, Camila Henríquez Ureña y Federico Henríquez Grateraux. Con su influjo seductor Trujillo atrajo a su mandato un notorio grupo de esa la familia.
El 16 de Agosto de 1930 cuando entraba Trujillo al despacho de gobierno, fue juramentado como diputado al Congreso Nacional Gustavo J. Henríquez y escogido Federico Henríquez y Carvajal como rector de la Universidad de Santo Domingo, le siguieron Salvador Henríquez y Carvajal como director del Archivo General de la Nación, Max Henríquez Ureña en la Superintendencia General de Educación, Daniel Henríquez Velázquez en la Secretaría de Fomento y Obras Públicas y cuando Max pasó a la Cancillería, Pedro Henríquez Ureña regresó desde Argentina a ocupar el cargo de Superintendente General de Educación.
Al ser posesionado Max como Secretario de Relaciones Exteriores, su padre, el doctor Francisco Henríquez y Carvajal fue nombrado Ministro Plenipotenciario de la Republica Dominicana en Puerto Príncipe, estando allí fue trasladado con las mismas atribuciones a Francia, Italia, Suiza y Bélgica. El entarimado fue de verdadero nepotismo, que según su definición es favorecer a familiares o amigos en posiciones del gobierno. La seducción trujillista no se detuvo, el gobernante también atrajo al escritor y político Enrique Henríquez al que nombró presidente de la Sala Capitular del Ayuntamiento de Santo Domingo y al hijo de éste Enrique Apolinar Henríquez lo designó como juez.
La avalancha de favores desde el gobierno a familia Henriquez no tuvo frenos, en 1932 la escritora Camila Henríquez Ureña recibió una beca del Estado para realizar estudios en la Universidad Sorbona en Francia, donde su padre era el Embajador, la relacion de lealtad mutua fue puesta a prueba durante el régimen en 1932 cuando el Presidente Trujillo asistió como padrino de la boda entre Noel Henríquez y Gracita Díaz en la ciudad de Santo Domingo.
Como podrán notar, el apellido Henríquez ha navegado en distintas épocas sobre el oleaje que se origina desde el  poder en nuestro país y pero fue al iniciar la dictadura trujillista cuando alcanzó su máxima participación; el apellido Henriquez fue atrapado por la seducción del general Trujillo, pero como toda regla tiene excepciones, en 1945 Enriquillo Henríquez y su hijo Alberto Henríquez Vásquez (Chito) entraron bruscamente a la sede de la Embajada de Venezuela y solicitaron asilo político, lo que muestra que durante la dictadura también hubo disidencia entre los Henriquez.

BOMBARDEA A VILLA DUARTE Y EL GOBIERNO LO CONDECORA.

Bombardea a Villa Duarte y el gobierno lo condecora..
Por José C. Novas.
Villa Duarte es un populoso sector de la capital dominicana al Este del río Ozama se denomina, fue bautizado en honor al fundador de la República Juan Pablo Duarte, originalmente se el sector se llamaba Pajarito; desde los tiempos coloniales este barrio fue testigo de proezas patrióticas o desmanes de los imperios, que con sus lanzas, en ocasiones herían el corazón de la ciudad primada de América.
Una de esas lamentables acciones ocurrió en el 11 de Febrero de 1904 cuando Villa Duarte fue atacada por el buque de guerra de Estados Unidos “USS Olympia” y el remolcador de guerra “USS Yankee”, que entraron a la ría del Ozama en misión de protección de un barco comercial de su país que penetró la desembocadura del rio Ozama y trescientos marines desembarcaron y violaron la soberanía, causando destrucción y decenas de muertos. La razón del ataque fue que el soldado norteamericano J. G. Johnson, siguiendo órdenes superiores, condujo el una nave hasta el puerto y resulto muerto a causa de los disparos hechos desde Villa Duare.
Era Presidente de la República Carlos Morales Languasco y la capital llevaba dos meses en estado de sitio debido a diferencias entre horacista y jimenistas, después que se habian unido para llevarlo el poder, los bolos exigían al gobernante su cuota de poder en el gobierno. El cerco produjo una escasez en la capital y ello hizo que el Presidente Morales solicitara a las fuerzas navales de Estados Unidos descargar provisiones a fin de suplir a la población en la capital; los jimenistas atrincherados en Pajarito abrieron fuego contra el “USS Yankee” y mitraron al operador de la nave J.G, Johnson.
La reacción no se hizo esperar, el vicealmirante Charles Sigsbee, comandante de la flota naval en aguas dominicanas, ordenó al capitán James V. Miller del “USS Olympia” bombardear sobre Villa Duarte, mientras el “Newark” y el “Columbia” se acercaron a la costa produciéndose el desembarco; los marines atacaron a los rebeldes, que huyeron en estampida y fueron perseguidos hasta el municipio de Guerra, donde fue capturado su comandante el general jimenista Nicolás Arias (Manasa) que fue ejecutado en aquel municipio.
Por esas acciones el vicealmirante Charles Sigsbee fue objeto de un reconocimiento por la administración del Presidente Morales, que lo condecoró y luego fue su invitado de honor en los festejos del día de la Independencia Nacional el 27 de Febrero 1904. Para derramar la copa, el vicealmirante fue invitado a la Catedral Primada a escuchar un responso en honor al prócer Francisco del Rosario Sánchez, cuyos restos para la ocasion fueron traídos desde San Juan de la Maguana y depositados en ese templo por disposición del gobierno. Me imagino como habrían saltado los huesos del héroe de la Independencia dentro de aquella tumba, ay de los muertos si supieran de lo que son capaces los vivos, a nombre del entreguismo y la sumisión.
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