Escrutinio Digital

Aprender con la Historia

Mujer de temple farahónica

Por José C. Novas.

El ingeniero Julio Andrés Moquete junto a su madre doña Pimpina.

Se aproxima la celebración del mes de la mujer y para la ocasión, a muchas de ellas por razones valederas se les otorga reconocimientos y se les rinde homenajes: en hora buena toda distinción a la mujer que aporta frutos a la sociedad. La realidad es que en el mundo tiene millones de damas como la protagonista de esta historia, que aunque no trasciendan, constituyen verdaderos monumentos al honor y la dignidad.

Conozco sobre un caso, que me permito exponer en esta nota para que sea el lector quien evalúe y decida si comparte mi parecer sobre esta mujer para que sea reconocida como una persona excepcional, que cumplió a cabalidad rol que la sociedad espera de los seres de bien.

Se trata de doña Elupina Méndez, conocida en su pueblo como “doña Pimpina”, cuyo domicilio es desde 1947 el número 8 de la calle Sánchez en la ciudad de Jimaní, República Dominicana. Doña Pimpina nació en el pequeño paraje de Hato Nuevo de la entonces provincia Bahoruco y se mudó al pueblo cuando se casó con Andrés Avelino Moquete, empleado municipal en Jimaní, oriundo del municipio de Las Damas o Duvergé.

Doña Pimpina fue durante toda su vida ama de casa que apenas sabía leer, pero aún así, su hogar debe servir de ejemplo para cualquier familia del mundo que anhele para los suyos el avance a través de la educación y el buen comportamiento ciudadano, su dedicación y trabajo honesto logró el propósito de levantar una familia ejemplar.

Del matrimonio de Andrés Avelino Moquete y Elupina Méndez se ha beneficiado el país con los servicios de sus hijos, el ingeniero Julio Andrés Moquete, especialista en hidráulica de basta experiencia, los de la doctora Soledad Moquete, odontóloga cuyos conocimientos sirven a centenares de dominicanos.

Un hijo de esta pareja fue el general Rudy Moquete de la policia nacional, en esa institución desempeñó varias funciones, hasta convertirse en el subjefe, y en una oportunidad fue director de Policía Turística o Politur, entre muchos cargos dentro de la institución del orden. La pareja procreó además al arquitecto Rayner Moquete, destacado por lo peculiar de sus diseños, creatividad y la seriedad que imprime a sus trabajos.

Pero lo de doña Pimpina y Andrés Avelino Moquete no termina ahí, Al listado de hijos profesionales hay que sumarle al doctor Francis Moquete, médico legista, que llena de orgullo su pueblo, porque aun cuando la profesión le abre mayores posibilidades económicas en otros lugares, ha dedicado su vida profesional al servicio del pueblo de Jimaní y su entorno. La pareja Moquete Mendez crió al ingeniero agrónomo Emilio Moquete, especialista en cultivos de arroz, que ha dado al país algunos avances al desarrollo y adaptación de variedades más productivas y a Oscar Moquete, abogado en pleno ejercicio.

Hoy Andrés Avelino descansa entre los muertos y doña Pimpina con su avanzada edad apenas puede ver, pero el saberse cumplida con el deber de madre ejemplar la reconforta. Rogamos a Dios para que le regenere su salud y derrame bendiciones sobre esta gran mujer, lo merece por su sacrificio, dedicación y tenacidad. Si tuviera en nuestra mano la decisión de entregar un premio Nóbel a la tenacidad y la perseverancia, a ti doña Pimpina te lo entregaría sin reparos.

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