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Elie Lescot, 29no. Presidente de Haiti

January 19, 2012 by admin in Colaboraciones, Temas Historicos with 0 Comments
Por Ramón Emilio Espínola.
Para nadie que estuviera enterado de la política haitiana de ese tiempo fue un secreto que la elección de Lescot se debió al dinero usado por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo para comprar los votos del Congreso de la Republica haitiana y así lograr la elección de su amigo.
Louis Elie Lescot nació el 9 de diciembre de 1883 y murió el 20 de octubre de 1974, hijo de una familia de la pequeña burguesía mulata de la nación, como tal llego a ser parte de la elite de hombres de piel clara de Haití y uso el clima existente durante la Segunda Guerra Mundial para arraigar lazos de amistad y poder con la clase política que dominaba los Estados Unidos de América en ese entonces.
Su administración tuvo grandes desaciertos producto de la grave situación que vivía el mundo de la época.
Lescot entro en la política después que su esposa falleció en 1911, fue electo miembro de la Cámara de Diputados dos años más tarde, o sea en 1913, después de pasar cuatro años en Francia durante los duros tiempos de la Ocupación Militar de los Estados Unidos decide regresar a su país donde ocupo posiciones políticas durante las administraciones de Borno y Vincent. Cuatro años después fue nombrado Embajador en la Republica Dominicana, o sea en Junio de 1934.
 Durante el tiempo en que Lescot fue representante haitiano en la capital dominicana, este logro penetrar los círculos intelectuales del país y caerle gracioso a muchos de los íntimos del dictador quien inmediatamente se sumo al grupo que le ofrecía ayuda y servicio al Embajador de Haití. Trujillo le dio dinero a manos llenas para que Lescot pudiera tener una vida muy holgada en Ciudad Trujillo, tan fuerte fue el apoyo económico del mandamás dominicano que cuando Lescot es trasladado de sede, o sea, es nombrado por el gobierno de Vincent como nuevo Embajador en Washington, Trujillo no cesa en su magnificencia económica hacia Lescot hasta el extremo de subvencionar casi todas las actividades sociales de este en la capital norteamericana, inclusive sus asuntos extracurriculares, y el “Jefe” dominicano lo hizo con gran soltura económica.
Trujillo con su dinero comprometía y amansaba su presa, el dominicano no era tonto, y este era el hombre que él quería para reemplazar al presidente Stenio Vincent, como sucedió luego.
 Los lazos de amistad que Lescot había tejido en Washington con la clase política norteamericana unido a sus vínculos económicos a los Estados Unidos fueron suficientes para que el diplomático haitiano consiguiera el apoyo tácito del Departamento de Estado para suceder en la presidencia de Haití a Stenio Vincent en 1941. Pero algunos sectores de la sociedad civil se oponían a su elección y como esta tenía que ser sancionada por el Congreso de Haití y algunos legisladores negros se oponían a que un mulato sucediera a otro mulato de extracción burguesa se produjo un tranque en su elección. Enterado Trujillo del problema político que suscitaba la candidatura de Lescot le mando a decir a su protegido que no se preocupara que dejara eso en sus manos y que estuviera seguro que el seria el próximo presidente de la Republica de Haití. Y en realidad así sucedió, el dinero del dictador dominicano compro conciencias y voluntades en el Congreso haitiano y cuando se llevo a cabo la votación final Lescot gano con 56 votos a su favor y solo dos en contra. El dinero de Trujillo se hizo sentir. El diputado Max Hudicourt manifestó que el margen de victoria se debió a la intimidación de que fueron víctimas algunos legisladores y a la compra de voluntades de otros. En conclusión el dinero de Trujillo hizo presencia y su presencia fue clave para la elección de Lescot como presidente de Haití.
Lescot rápidamente se movió para consolidar el control del aparato del Estado, nombrándose a sí mismo como Jefe militar de La Garde y nombrando personas de su clase social y de piel clara como prominentes miembros de su gobierno entre los cuales estaba su propio hijo, estas acciones lo distanciaron de las grandes masas populares te tez negra.
Después del bombardeo japonés a la base norteamericana en el puerto de Pearl Harbor, su gobierno declaro la guerra a las Potencias del Eje en un esfuerzo de complacer a los Estados Unidos y a su homologo dominicano quien aunque tenía cierta simpatías por Hitler apoyo la política norteamericana al respecto. Su gobierno al igual que el de Trujillo ofreció protección a los judíos de Europa. En 1942, Lescot aconsejado por Trujillo para que aprovechara la coyuntura de la guerra, sostuvo que el necesitaba suspender las garantías constitucionales por la situación de inseguridad que vivía el mundo y pidió al parlamento que le otorgara poderes ilimitados para conducir el país. Muchos se opusieron y los que se opusieron fueron perseguidos, torturados y vigilados por los cuerpos de seguridad del Estado.
Como resultado del bloqueo de las Potencias del Eje sobre el caucho que provenía de Madagascar y otras partes del Lejano Oriente y que era tan necesario en la fabricación de pertrechos para la guerra, Lescot ofreció su país para la siembra de esta importante planta. En consecuencia el gobierno norteamericano estuvo de acuerdo e inmediatamente se agilizo un préstamo para la republica caribeña  de cinco millones de dólares en 1941 por parte del Banco de Exportaciones e Importaciones con sede en Washington para el desarrollo del programa que fue llamado Société Haïtiano-Américane de Développement Agricole (SHADA) el cual estuvo manejado por el agrónomo norteamericano Thomas Fennell.
SHADA comenzó la producción de caucho en el mismo 1941 con fuerte apoyo militar de parte de los Estados Unidos. Para el año de 1943 ya había un estimado de 47,177 acres unos (190.92 Km2) sembrados de cryptostegia una planta considerada la que mas goma cautica produce. Al final el programa llego a tener unos 100,000 acres cultivados de esta planta lo cual privo de los cultivos esenciales a toda la parte norte de Haití, creando hambruna y miseria.
Los agricultores haitianos fueron forzosamente obligados a abandonar sus tierras cultivables para dar paso al incremento de este programa de guerra.
Cerca de un millón de árboles frutales fueron desmontado solo en el área de Jeremie al igual que las casas de los campesinos fueron arrasadas. El Ministro de Agricultura, Maurice Dartigue escribió a Fennell pidiéndole que respetara “la mentalidad y los legítimos intereses del campesinado haitiano”. Pero la naturaleza se encargo del resto, las sequias ayudaron a que el programa no tuviera el éxito deseado.
Uno de los mayores problemas que confronto el programa SHADA fue que este fue criticado por los contribuyentes norteamericanos por no obtener los resultados deseados. El gobierno de los Estados Unidos solo ofreció la suma de $175,000 dólares para compensación de los campesinos expropiados y propuso la inmediata cancelación del programa.
El Presidente Lescot enérgicamente hizo campaña a favor de este proyecto agronómico sosteniendo que el mismo modernizaría el agro haitiano y robustecería las relaciones y el comercio con los Estados Unidos de América, pero al ver el fracaso del mismo no le quedo otra alternativa que admitir que la terminación de SHADA crearía grandes problemas sociales en el área y dejaría sin empleo a más de 90,000 personas, sosteniendo que eso hundiría la economía del país y su propia imagen política. En consecuencia en una forma de salvar su carrera política pidió a la Rubber Development Corporación que se mostrara compasivo con el programa y que lo fuera eliminando gradualmente hasta llegar al término de la guerra y así evitar grandes dificultades sociales para el país, pero sus deseos fueron rechazados tajantemente por los norteamericanos.
En los momentos más culminantes de la campaña submarina de Hitler en el Mar Caribe y en el Atlántico, los marineros y pescadores de la República de Haití se agruparon para constituir un cuerpo de auxilios, a fin salvar a los marineros que eran víctimas de torpedeamientos en los mares tropicales.
Los supervivientes de los ataques submarinos eran recogidos por barcos pesqueros y de la patrulla naval de este cuerpo de auxilios, condicionados a los puertos haitianos y asistidos cuidadosamente en cuarteles militares, escuelas y casas particulares.
Fueron salvados y atendidos hasta que recobraron la salud, más de 300 náufragos. Una vez más dio Haití un ejemplo sensacional del modo cómo estuvo ayudando a las demás Naciones hasta el límite de sus recursos.
La organización del cuerpo de salvamentos fue caso típico de las actividades que emprendió este país, en armonía con su actitud respecto a la lucha mundial contra los afanes hegemónicos y racistas de las Potencia del Eje.
Con su gobierno casi en la bancarrota con una economía prácticamente en el suelo el presidente Lescot pidió infructuosamente a los Estados Unidos por una moratoria en el pago de su deuda, esto no fue posible y se agrego otro ingrediente peligroso para la estabilidad del gobierno haitiano.
Trujillo estaba disgustado con su pupilo al que él hizo elegir presidente, en 1943 la relación entre los dos mandatario era muy mala y el dictador dominicano era un hombre muy peligroso  que nunca olvidaba cuentas por pagar.
En octubre de 1944, Trujillo ofreció 30,000 dólares y armas a una banda de 15 haitianos para asesinar a Lescot, el complot fallo y las armas que eran parte de un convenio entre la Republica Dominicana y Haití fueron devueltas a suelo dominicano.
Lescot cancelo las elecciones de 1945 en un esfuerzo por mantenerse en el poder pero Trujillo se la tenía guardada para cobrársela cuando menos el mandatario haitiano lo pensara, el dominicano vacio su archivo personal y saco a relucir toda la correspondencia recibida de Lescot donde el mandatario haitiano se mostraba como una marioneta del dictador dominicano, en muchas de las cartas se le daba las gracias a Trujillo por su magnanimidad económica y por lo que este había hecho en el favor del haitiano para comprar peldaños en su carrera política.
La prensa haitiana e internacional se hizo eco de estas denuncias y la sociedad civil haitiana empezó a atacar a su gobernante.
La oposición empezó a atacar la ineptitud del presidente al mantener en puestos ministeriales a incapaces miembros de la burguesía de piel clara en contra de los negros del país.
También se le acuso de nepotismo al mantener a su hijo en una posición ministerial al igual que a otros miembros de su entorno familiar.
Fue el propio Lescot quien ayudo al ambicioso Paul E. Magloire haciéndolo Comandante de la Policía Nacional y luego al poco tiempo lo nombro Jefe de la Guardia Presidencial.
Lescot siguió cometiendo errores político, ya no tenía a Trujillo a su lado para comprar voluntades, en esta ocacion con el apoyo y el santiguamiento de la Iglesia Católica Romana para complacer a estos y a su clase social emprendió una campaña contra la religión vernácula del pueblo el Voudou, en todas las iglesias se quemaron esfinges de deidades de este sincretismo religioso al igual que artefactos usado para el ceremonial en un auto-da-fe. Alfred Metraux un antropólogo francés que visitaba Haití por esos momentos se sintió alarmado de la posibilidad de que en el país desapareciera la cultura vernácula del pueblo. El urgió a un joven escritor de nombre Jacques Roumain para que escribiera la historia del Voudou y ambos recorrieron todo el territorio nacional y como resultado de esto Roumain fundó el Bureau de Etimología, con el reconocido intelectual e historiador Dr. Jean Price Mars como su director. Roumain salvo importantes colecciones sobre el folklore y los ritos del Voudou de las llamas de la nueva inquisición eclesiástica.
Uno de los primeros miembros del Bureau de Etimología fue Lorimer Denis quien en septiembre de 1942 se convirtió en asistente del director. Esta organización le ofreció a los intelectuales nacionalistas una nueva plataforma de lucha. Un día llego hasta las oficinas del Bureau a ofrecer sus servicios un oscuro medico que luego se haría sentir llamado François Duvalier se inscribió en este movimiento. El orgullo a la negritud era la consigna.
Para comprender el “Vudú” primero hay que comprender la cultura que le dio nacimiento y fuerza popular, observemos:
La palabra vudú (o vodun) viene del dialecto Yoruba que significa “misterio”. Esta religión proviene de Africa del Oeste de donde fue llevada a Haití por los esclavos. Ya en la isla se mezcla con el cristianismo francés y se crea el vudú. Esta creencia se encuentra basada en la adoración de “loas” o “espíritus”; muchos de ellos resultado de una mezcla con los santos cristianos.
La creencia en la magia en ese país es tal que existen párrafos en su legislación que hablan de las penas que se deberán imponer a las personas que por ejemplo “zombifiquen” a alguien.
En 1944 un grupo de soldados negros de baja graduación forman una rebelión con el deseo expreso de derrocar a Lescot, pero el movimiento falla y de los arrestados sietes fueron ejecutados sin ningún tipo de juicio ni corte marcial.
El mismo año de 1944 Lescot extiende el periodo presidencial de cinco años a siete. En 1946 fuertes manifestaciones de oposición barren todo el territorio de la republica, líderes del movimiento de la negritud, al igual que marxistas y populistas se unen para derrocar a Lescot.
Grandes multitudes protestan frente a las puertas del Palacio Nacional, trabajadores se declaran en huelga y las residencias de los empleados gubernamentales de altos rangos fueron saqueadas sin contemplaciones por las masas enardecidas. Lescot trato de usar La Garde para romper las manifestaciones pero los militares se opusieron.
Otro de los problemas de Lescot fue la creación de un gobierno enteramente mulato. Otra significante desventaja para este, fue que su gobierno dominando por los mulatos tenía un gran desdén por las grandes mayorías negras del país. Todos los puestos claves del Estado estaban en manos de hombres de tés clara. También él creó una gran desconfianza entre las fuerzas de La Garde mayoritariamente compuesta en sus rangos inferiores por hombres de piel negra
En 1946 fieras manifestaciones estudiantiles en Puerto Príncipe produjeron que el estado de orden se resquebrajara. Lescot ordeno a La Garde a que actuara en contra de los manifestantes, los militares simplemente le dijeron no, esta actitud de los militares convenció a Lescot y su gabinete que habían perdido el poder y simplemente huyeron hacia el exilio.
Debido a los hechos sucedidos los militares tomaron control del poder y formaron  una junta militar de tres miembros que término para siempre con la primacía política de Lescot.
La revolucion de 1946
La llamada Revolucion de 1946 constituyo un elemento prácticamente nuevo en la historia de Haití, La Garde asumió el poder como una institución monolítica, no como un instrumento de comandantes particulares. Los miembros de la junta, conocida como el Comité Ejecutivo Militar (Comité Exécutif Militaire) donde el Comandante de La Garde Coronel Franck Lavaud, Mayor Antinoe Levelt y Paul E. Magloire Comandante de la Guardia Presidencial entendieron la forma tradicional del ejercicio del poder en el país, pero con todo eso le falto a los tres el entendimiento propio para comprender los graves problemas de la nación y que ellos eran simplemente un puente de transición hacia un gobierno civil. Los militares de la Junta exploraron diferentes vías con el propósito de mantenerse en el poder, pero el clamor publico de toda la sociedad civil no se hizo esperar y actuó rápidamente haciendo sentir su voz de desesperación y protesta mediante manifestaciones políticas en contra de la Junta y en apoyo de los potenciales candidatos a la primera magistratura de la nación, estas protesta doblaron el ánimo y la conciencia de los que en ese momento tenían control de la cosa pública y los forzó a hacer realidad la promesa de los militares cuando se hicieron cargo del poder.
Haití eligió su Asamblea Nacional in Mayo de 1946.  Dicha Asamblea fue convocada para el 16 de Agosto de ese mismo año para seleccionar un presidente para la republica haitiana, interesante coincidencia ese mismo día celebraría la Republica Dominicana su fiesta  restauradora de  los fueros conculcados por el imperio español en 1861.
Los candidatos principales para ocupar la posición de presidente de la republica eran Dumarsais Estime, un maestro de escuela, miembro de la asamblea y parte del gabinete del presidente Vincent; los otros eran Félix d’Orleans Juste Constant, líder del Partido Comunista Haitiano (Parti Communiste d’Haiti-PCH) y el ex comandante Calixte de La Garde, quien se postulaba bajo la bandera del liberalismo y era apoyado por una coalision de fuerzas que incluía El Movimiento de los Trabajadores Agrícolas (Mouvement Ouvrier Paysan-MOP.
El MOP decidio apoyar a Calixte en vez de hacerlo con candidato propio porque el líder de esta parcela política Daniel Fignole solo tenía veinte seis años y los preceptos constitucionales prohibían que una persona de esa edad ocupara la primera magistratura de la nación.
Este trabajo corresponde al capitulo en que se detalla la relacion entre Lescot y Trujillo y es parte de un nuevo libro titulado:
LAS DIFICULTADES POLITICAS
DE LOS GOBERNANTES HAITIANOS
DURANTE LA DICTADURA DE TRUJILLO
1930 – 1961

El perro de doña Ofelia

January 18, 2012 by admin in Colaboraciones with 0 Comments
POR RAFAEL LEONIDAS PÉREZ Y PÉREZ

Hay perros que por sus hazañas o por los personajes de quienes indistintamente han sido “sus mejores amigos” o fieles compañeros, su recuerdo ha pasado a la posteridad.
Sobran ejemplos como la historia a Balto, el rescatador por antonomasia; o la mascota del general Antonio Duvergé, del que se dice que recogió el sombrero del mártir.
En la mitología greco-romana fue célebre el can cuidador de la puerta del infierno. Y hasta en el cielo existe la constelación del can. Tanto en la infancia como en la adolescencia convivieron conmigo, a través de las historietas o del cine y la televisión, perros famosos como Rintintín y Lassie.
En la ciudad de Jimaní, cabecera de la sudfronteriza provincia Independencia en Republica Dominicana, había una señora propietaria de un bar que por su incidencia social y económica todos la llamaban doña Ofelia. Por ende, su negocio era llamado el bar de doña Ofelia. Doña Ofelia tenía un perro de raza “criolla” – parecía descender de los que los dominicanos llamamos viralatas – de color kaki, como el color kaki en lo uniforme de la guardia o ejercito nacional. Asimismo a este perro se le distinguía en el poblado de Jimaní como el perro de doña Ofelia.
Fui testigo de esta historia en la década de los años de 1960, cuando mis padres solían mandarme de vacaciones donde mis tíos Bienvenida y Fanjul, dos esposos nativos de Duverge radicados en Jimaní con sus cinco hijos – hijos porque no procrearon hembras -, es decir, mis primos, cuyos diminutivos nombres o apodos terminaban en “ín”: Francelín, Amadín, Geñín, Fanjulín y Manolín. El mayor de ellos ya murió. Durante esa época, en cierta ocasión que caminaba yo por la acera frente del bar de doña Ofelia y observé, ya que la puerta que daba acceso al lugar de diversión estaba abierta, un perro con gemido lastimero con sus patas delanteras como tratando de abrazar la bellonera del bar ubicada en la pista de baile, sonaba una bachata que entre otras cosas decia: “Ese cuerpo, ese orgullo me está matando, no encuentro en mi camino tanta fatalidad…”
Era curioso, porque el perro reaccionaba solo con esa cancion a ritmo de bachata y no con otras, lo que llevo a los clientes del bar de doña Ofelia y los no clientes a creer que el perro se “amargaba”, o sea que la musica le producia algun sentimiento. Se afirmaba (y era certo) que el aminal podía estar bien retirado del bar, pero al sonido de su bachata preferida se dirigiía corriendo a gran velocidad hacia el bar, se paraba en dos patas, “abrazaba” la bellonera y lanzaba al aire con todas su fuerzas su ladrido profundamente triste y parecido al sonido que emiten los lobos: auuuuuuu, auuuuuuuuu, auuuuuuuuuuu…
Recuerdo haber leído en un periódico nacional una crónica relacionada con este hecho singular del perro de doña Ofelia, digno de ser recogido como historia particular del pueblo de Jimani o quizas ocupar un lugar en los records del libro Guinnes.

Dos entregas en Areito.

January 17, 2012 by admin in Colaboraciones, Columnas with 0 Comments

Los mitos de Món Cáceres

Por Diógenes Céspedes. Suplemento Areíto, periodico Hoy, sábado 7 de Enero 2011.

Ensayista, crítico literario, narrador, poeta, periodista, catedratico y
Premio Nacional de Literatura 2007,
Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Lengua y
Correspondiente de la Real Academia Española.

El historiador dominicano radicado en Nueva York, José C.Novas, ha publicado un interesante libro cuya densidad documental desmitifica la mayoría de las creencias que los libros de la historia familiar dominicana nos han transmitido acerca del progreso, el orden y la paz alcanzados por nuestro país durante el gobierno de Ramón Cáceres Vásquez, mejor conocido como Mon (1906-1911).

Asimismo, el libro de Novas desmitifica la creencia falsa, tenida por verdad, de que la caída de los gobiernos de Woss y Gil, Juan Isidro Jimenes y Morales Languasco se debió a la lucha de los caudillos por el poder y a la ambición de dinero para mantener su respectiva clientela.
El historiador se ha basado, para sostener su tesis, en una serie de documentos extraídos por él de los archivos norteamericanos del Departamento de Estado, del Senado norteamericano y de la correspondencia de la Legación norteamericana en Santo Domingo, así como de las obras de Cyrus Veeser, “A World Safe for Capitalism. Dollar Diplomacy and America’s Rise to Global Powe r” publicado por la Universidad de Columbia en 2002; los libros del ex Secretario de Estado Elihu Root que contienen la colección de documentos norteamericanos de 1895 a 1908 y su discurso sobre América Latina y los Estados Unidos; el libro de Lester D. Langley, “The Banana Wars. United States Intervention in the Caribbean, 1898-1934”, publicado por la Universidad de Kentucky en 2002; el libro de Dwight C. Minor, “The Fight for the Panamá Route, the Story of the Spooner Act and the Hay-Herran Treaty”, publicado por Columbia University en 1940; el libro de Thomas Cleland Dawson, “Sa n t o Domingo Correspondence by the United States Legation. U. S. Department of State Confidential Archives”, publicado por Princeton University en 1905: el libro de Jacob H. Hollander, “Debt of Santo Domingo. Special Reports Submitted to President of United States Theodore Roosevelt by Jacob H. Hollander, Special Commissioner”, publicado por la Imprenta del Gobierno en Washington en 1905; el libro de Frederic M. Halsey, “Railway Expansion in Latin America. Statistics in the Office of Jas H. Oliphant & Co., New York Stock Exchange”, Nueva York 1916.
Colección de tesis de la Universidad de Michigan; el libro clave de Richard D. Challener, “Admirals, Generals, and American Foreign Policy 1898-1914”, publicado por la Universidad de Princeton en 1973; así como los “Informes Anuales del Departamento de la Marina Americana de los años 1902 a 1906 y
1911 y la correspondencia relacionada con el Protocolo de Acuerdo entre los Estados Unidos y la República Dominicana relativa al control de las aduanas, de 1905, publicado por la Imprenta del Gobierno Norteamericano.
Esa copiosa documentación le ha servido a Novas para examinar un espacio histórico tan breve como el que va de los motivos de la caída de Lilís hasta las de Woss y Gil, la de Morales Languasco y, finalmente, la ascensión de Mon Cáceres luego del fracaso de la unión de jimenistas y horacistas manipulados por los Estados Unidos con la finalidad de imponer un gobierno que diera marcha atrás a la anulación por Woss y Gil del “Modus Vivendi” y su sustitución por la Convención de 1907, cuya firma le valdrá un préstamo de 20 millones de dólares a Cáceres, y con ese dinero se tallará la leyenda de la historia familiar dominicana de que en su gobierno prosperaron el progreso, el orden y la paz, cuando en realidad la Guardia Rural, luego convertida en Guardia Republicana, fue el brazo armado inventado por los norteamericanos con el cual el gobernantemocano bañó en sangre al país, y arrasó con gente, ganado y propiedades en la Línea Noroeste. En el modelo de aquella Guardia Rural se inspirarán los norteamericanos para dejarle a Trujillo la herencia de su intervención en el país.
En efecto, en la obra “El presidente Cáceres. Fábula del progreso, el orden y la paz” con un arsenal de documentos fidedignos, extraídos de los archivos norteamericanos de la época que abarca hasta el período de gobierno de Cáceres, Novas estudia con detenimiento y profundidad lo ocurrido y nos revela que a partir del asesinato de Lilís todos los gobiernos fueron muy breves y obedecieron a la lucha de los caudillos por apoderarse del poder y controlar las aduanas para repartirlas a su clientela, pues era la única forma de vida. Con la instalación del Ferrocarril Central, Lilís arruinó el modo de supervivencia económica de Mon Cáceres y su primo Horacio Vásquez, que se dedicaban al negocio de las recuas, las cuales trasportaban los productos agrícolas desde su provincia hasta Santiago y Puerto Plata.
Pero con la caída del gobierno de Woss y Gil, esta lucha de los caudillos por el control de las aduanas va a cambiar drásticamente, ya que los Estados Unidos se empeñaron en utilizar la fuerza militar para hacer valer su derecho imperial de controlar el Caribe y América Latina a fin de que ninguna potencia europea impidiera la expansión de sus negocios a través del proyectado canal de Panamá. Para lograr esto, los norteamericanos apelaron una vez más a la Doctrina Monroe, al Corolario de Roosevelt y a la política trazada por el Consejo de los Generales para lograr el control total de la región del Caribe y América Latina. Derribaron los gobiernos latinoamericanos que osaron protestar contra la política del garrote y la diplomacia del dólar.
En esa vorágine de dominación imperial norteamericana es que se verán envueltos no solamente los gobiernos dominicanos desde Woss y Gil hasta el fin de la guerra fría, sino también los demás gobiernos latinoamericanos que osaran oponerse a los designios de dominación norteamericana en la región. Se puede decir que estos designios terminaron con la entrega del Canal de Panamá a ese país mediante el Tratado Torrijos- Carter en 1977, pero a partir de ahí regirá otra política de dominación que se entroncará con un relativo apoyo a las elecciones libres y las democracias tuteladas por los norteamericanos para, finalmente, diluirse en 1989 con la caída del muro de Berlín y la libre circulación de mercancías de los países más industrializados hacia los consumidores de los países en vías de desarrollo y el paso franco a los Estados Unidos como potencia unipolar en el mundo entero hasta el estallido de la gran crisis de acumulación que se produjo en el mandato de George Bush en 2008 y que hoy se abate sobre el planeta.
En la próxima entrega veremos cómo Novas dibuja los artimañas norteamericanas en el país y cómo los caudillos Vásquez, Jimenes y Cáceres son manejados como marionetas y cómo, con tal de conservar sus intereses, se amoldan a la política trazada por el Departamento de Estado y la Junta de Generales para controlar nuestro país, pero al mismo tiempo estos caudillos, a través de sus discursos y manifiestos al país, les hicieron creer a los dominicanos la mentira de que luchaban por el progreso, el orden y la paz y que eran ellos quienes derribaban gobiernos, y no los Estados Unidos.

Los historiadores familiares reprodujeron en sus obras esas fábulas. De ahí el culto a las familias Vásquez, Cáceres, Henríquez, Tejera, Cabral y Báez, Galván, Eliseo Grullón, Manuel Lamarche García, Pedro A. Bobea, Joaquín Salazar, Juan B. Alfonseca, Pancho Henríquez, Federico Velásquez, Juan Francisco Sánchez, Emilio Joubert, Cayetano Armando Rodríguez y otros de menos viso que redactaron y apoyaron la Convención de 1907. Dice Novas, y se comprueba con la sola mención de los apellidos, que hubo en esa lista de firmantes de la infamante Convención de 1907, prominentes normalistas, es decir, hostosianos. Pero se convirtieron, quizá con una excepción posterior, en intelectuales ancilares del imperio norteamericano. Hasta el día de hoy esos apellidos sirven a la oligarquía dominicana y a su potencia protectora.

Segunda entrega. Suplemento Areito, periodico Hoy, sábado 14 de Enero 2011 por Diógenes Céspedes.

Que Horacio Vásquez Lajara, junto a su primo Mon Cáceres Vásquez, era recuero lo confirma su sobrinanieta Antonia Vásquez, viuda de Andrés Freites, en su libro “Memorias de una curiosa” (SD: Amigo del Hogar, s/f, pero muy probable a fines 2010 o inicio de 2011) y que ambos primos quedaron arruinados económicamente por el Ferrocarril Central de Lilís y que esto fue motivo más que suficiente, de acuerdo a la lógica de Maquivelo, para eliminar el 26 de julio de 1899, al que les arrebató el único medio de vida de que disponían.
José C. Novas sugiere que este arruinamiento económico de los primos pudo haber sido uno de los móviles del magnicidio. Yo lo afirmo, aunque no haya un solo documento de Vásquez y Cáceres que lo atestigüe. ¿Por qué? Porque según Maquiavelo, puedes quitarle todo a una persona, incluso la mujer o las hijas, pero si le quitas su fortuna o medio de vida económica es la única razón por la que un sujeto mate a otro.
¿Cómo se define el oficio de recuero hasta los años 30 del siglo XX. Al hablar del oficio de su tío abuelo Horacio, Vásquez de Freites lo define: “Lo que hacía mi tío en su juventud era transportar mercancías de Puerto Plata a Santiago, La Vega, Moca y viceversa, incluyendo el puerto de Sánchez con una recua de mulos. Así tío Horacio se hizo de una aguda percepción de toda clase de hombres. En esa época la palabra de un hombre era su mejor aval. Nada de contratos y papeleos firmados, el honor de una persona consistía en su palabra.” (p. 149. ¿Por qué si Mon fue quien mató a Lilís de un disparo, no le tocó el mérito de ser Presidente de la República en 1902, sino a Horacio? Porque Horacio era el político y el que “tenía una aguda percepción de toda clase de hombres” y esta “clase de hombres” fue la clientela que le apoyó hasta 1930.
En cambio, a Mon le apoyaban por el miedo a su fuerza incontrastable y por su capacidad para dividir las fuerzas de Horacio y rodearse de los remanentes de los partidos en declive, como los jimenistas y los lilistas.
La turbulencia política que se desató en el país en 1899 fue por el control del poder político por parte de los primos Vásquez y Cáceres y sus partidarios con el fin de eliminar todo vestigio de la dictadura que significase un peligro para la vida de los magnicidas, pero también fue una lucha descarnada por el control de las aduanas que en aquella época era el único medio seguro de acumulación de riquezas y de mantener contenta a la clientela política que apoyó a los dos caudillos que en 1899 adquirieron dimensión “n a c i o n a l” y unas veces estuvieron aliados, otras enemistados.
No les bastó a Horacio y Mon la subida al poder del antililisista Juan Isidro Jimenes en las elecciones de 1902 para sentirse seguros, como tampoco la de Woss y Gil, ahijado de Lilís, ni mucho menos la ascensión de Morales Languasco en virtud del pacto de la Unión entre horacistas, jimenistas y lilisistas con Mon Cáceres de vicepresidente.
La turbulencia política de horacistas y jimenistas llamada la Desunión eliminó de la Presidencia a Morales Languasco y entonces el vicepresidente Cáceres asumió la Presidencia desde aquel 1905 hasta el 18 de noviembre de 1911 cuando la ambición de los jóvenes disgustados con el Presidente que les excluyó del poder en 1908, se decidieron a darle muerte en la avenida Independencia mientras paseaba en coche y sin escolta.
Pero, cómo y por qué los norteamericanos, usando de instrumento a Horacio, Juan Isidro Jimenes y Federico Velásquez, lograron sacar del poder a Woss y Gil y al propio Morales Languasco y que estas jugadas políticas aparecieron como luchas de poder entre los tres políticos y no como lucha de los norteamericanos por asumir el control político, militar y económico del país a través del control de sus aduanas como forma de control total del Caribe para asegurarse el control del comercio internacional a través del Canal de Panamá?
Aquí interviene la capacidad analítica de Novas para mostrarnos, con los documentos pertinentes, cada jugada política de los norteamericanos para logar el control de nuestro país al pretextar tomar las aduanas para pagarles la deuda externa a sus tenedores de bonos, deuda que se remontaba a Buenaventura Báez y había sido comprada hábilmente por los comerciantes y banqueros norteamericanos, defendidos ahora por el poder imperial de los Estados Unidos.
Con el pretexto de pagarles puntualmente a los tenedores de bonos de la deuda dominicana, el poder imperial norteamericano diseñó una política pública (el pago a los acreedores a través del control de las aduanas= ideología de la justicia) y otra política secreta (el control político del país= ideología imperial) para asegurarse el control del Caribe y América Latina a través del Canal de Panamá y eliminar a cualquier competidor europeo en nombre de la Doctrina Monroe, el Corolario Roosevelt y la decisión de la Junta de Generales de los Estados Unidos de impedir toda presencia europea en América y de liquidar la oposición de cualquier gobierno latinoamericano a la política de expansión e intervención norteamericanas en la región. Para lograr este propósito los poderes norteamericanos diseñaron una estrategia de control político y militar de nuestro país que se resumió en la colocación de un poder unitario y fuerte que mantuviera a raya a los políticos que se oponían al control de nuestras aduanas por parte de los Estados Unidos, pues ese era el único medio de vida de esa clase política y el proyecto norteamericano era una amenaza de muerte para nuestros políticos clientelistas y patrimonialistas. De ahí que no haya anti-imperialismo político en esta oposición a los designios de los Estados Unidos. El hombre que garantizaba este proyecto era Mon Cáceres.
La Legación Norteamericana en el país ya había probado a Woss y Gil y este le rescindió elModus Vivendi (Novas, 60) y tuvieron que derrocarle (p. 43). Se ven el propósito de las luchas caudillistsas (p. 45), el diseño de la política del Departamento de Estado (p. 44) y la colaboración de los caudillos y caciques al plan expansionista de los Estados Unidos (p. 46).
También examina Novas en este contexto las causas de la deuda externa dominicana (p. 48), la inversión de los préstamos (p. 49), la aceptación de los convenios con los Estados Unidos (p. 50), cómo los Estados Unidos impusieron a Morales Languasco, quitaron a Woss y Gil y colocaron en el poder a su hombre, Cáceres (p. 52-53), en qué consistió el Plan Hi-SD (p. 55) y el silencio de los historiadores dominicanos con respecto al bloqueo naval norteamericano a nuestro país (p. 56), las causas de la caída de Woss y Morales Languasco (p. 60) y la alianza contra natura de los políticos para eliminar a este último (p. 63), la consiguiente entrega de los puertos dominicanos a los Estados Unidos por jimenistas y horacistas (p. 67), características del Protocolo de 1905 (p. 68), las aduanas en el gobierno de Cáceres (p. 71), la aplicación de la ley de fuga en su gobierno (p. 75), las mujeres que se opusieron a aquella política (p. 92), la guardia de Mon como remedo de la Guardia Rural impuesta en Cuba (p. 92) motivaciones de la Convención y cómo logró Cáceres imponerla (p. 95), quiénes fueron sus redactores (p. 101), la represión brutal contra los opositores a la Convención (p.109), cómo impuso “la paz” mediante el terror de las armas (p. 110), el pago de 20 millones de dólares en préstamo a Cáceres por su acción (p. 117), la Guardia Republicana entra en acción (p. 123), el disgusto frente a la reforma de la Constitución (p. 128), Mon cambia a los viejos colaboradores por gente ajena al grupo primario de apoyo (p. 138-39), consecuencias del disgusto del General Luis Tejera (p. 141), crítica a los magnicidios dominicanos que no tocan las causas profundas de estos (p. 142 y las conclusiones del autor (p. 156).

Mi viaje a Los Pollos

January 15, 2012 by admin in Colaboraciones, Columnas with 0 Comments
Imagen de Duvergé.
Por Rafael L. Perez y Perez.
Hace ya año y pico y estando yo de vacaciones universitarias en mi pueblo Duvergé, que mi padre , señor Rafael Leonidas Pérez  Peña, a eso de las 3:00 p.m. aproximadamente, me dijo que me prepara, que íbamos a buscar un chivo de unos que un señor de Los Pollos le tenía criando a la medias. Yo me alegré bastante porque además de que conocería ese paraje de la sección de Angostura, sección a su vez perteneciente al distrito municipal de Mella, y éste a la provincia Independencia, en el suroeste de la República; “sudaría” un poco la “fiebre” de mi novatada al ir manejando su viejo jeep del 1963 marca “Willys” en el cual fue a invitarme.
Así que me preparé enseguida y cuando mi papá regresó de buscar una soga y otras cosas, al verme que  iba “tirado” para el mencionado paraje me regañó diciéndome: “!Ah, no! ¿Y es para la capital que vamos?”. Seguí de necio y no me quité la ropa que aunque no era muy nueva, sí estaba bien lavadita y planchadita, y en cambio le contesté: ¡Despreocúpate papá que no me ensucio!
Mi padre no quiso seguir discutiendo conmigo y antes de irnos fuimos a buscar (ya yo al volante) a su casa de la Sánchez, al señor José del Carmen Moquete Andino (Carmelo), su cuñado y tío político mío.
Las ganas de tomar la carretera y participar en mi “Grand Prix” me hicieron acortar distancias para abastecer de combustible en la única estación gasolinera del pueblo, al trotón yip (que “bebía” más gasolina que agua la rana que en la fábula quiso ser tan grande como el buey).
Al fin partimos, y consumando mi obsesión, mi pie derecho “hundió hasta lo último” el acelerador del vehículo. Me tragaba la carretera. Y la brisa se llevaba las advertencias de mi papá de que no corriera mucho, que mantuviera mi derecha.
Cuando abandonamos la carretera para adentrarnos en el monte, empecé a entender lo que mi padre quiso decirme al reprocharme la “caída” que llevaba puesta. El polvo del camino nos asfixiaba. A medida en que avanzábamos este camino se hacía más abrupto y pedregoso. Guasábaras, chumberas, cayucos y bayahondas luchaban por la virginidad del monte. Parecían querer cerrar el camino. El motor del yip (me gusta más escribir esta palabra como suena jeep en su pronunciación) tenía “taquicardia”. Quería demostrar una vez más su potencia. Lo habían hecho para esto. Los neumáticos se hundían como garras de tigre en el lomo del cerro. El yip lo subía en segunda.
¡Cuántos recodos Dios mío! Ni El Laberinto de Creta. Equivocados nos metimos por uno y cuando nos dimos cuenta, ¡ni Napoleón desde la alto de las pirámides! El terreno era aquí más escarpado,  frené y puse la primera instintivamente. Me dijo mi papá que diera “reversa para tomar el camino real”. ¡Ay, mamá! ¡Quité la primera y puse sin frenar el solicitado cambio! ¡Para abajo nos íbamos a mil! Pero… ¡Que frenazo! Y mi padre antes de que yo ejecutara otro acto me ordenó que mantuviera el freno en lo que él se desmontaba, daba la vuelta y tomaba mi lugar. ¡En verdad que sudé la gota gorda! Carmelo de seguro que pensaría algo como “¡Mamá..!, ¡¿en qué me he metido?! ¡Bueno que me pase por “bolero”!
Seguimos. Dejamos momentáneamente esa parte abrupta del camino y caímos en la planicie de El Espartillar (se denomina así por el espartillo que crece abundantemente en este lugar).
Por aquí Carmelo me cuenta la leyenda (llamémosle así) de La Turca.
Una mujer que según una versión la mataron unos desconocidos creyendo que de Haití traía dinero, “en el segundo portezuelo del lado arriba de Angostura hacia Cabral”.
Otra versión dice que a La Turca la mataron un poco más allá de la entrada de La Acequia aproximadamente a 3 kilómetros al oeste de Angostura.
(En La Acequia los hombres de Duvergé cortaban el árbol denominado “candelón”, un árbol parecido al córbano; para hacer cilindros o “mazas” de trapiche. También hachaban bayahondas para horcones de casa. Es bueno decir que la madera de espinillo que adorna el Auditorio del Banco Central en Santo Domingo, la trajeron si no toda, la mayor parte, de este municipio suroestano de Duvergé).
Pero las dos versiones coinciden para decir que algunos jinetes que transitaban por estos páramos a media noche o muy de madrugada, oían los desgarrados gritos de agonía de la desdichada mujer.
En las “Cosas Añejas” de César Nicolás Penson debió aparecer este relato. Ricardo Palma lamentaría que no haya “acontecido” en su Perú. Pero éste hecho ocurrió muy posteriormente a la narrativa de nuestro eximio escritor, y sería un absurdo que el autor de “Tradiciones Peruanas” incluyera en su obra una leyenda dominicana, además de estar fuera también de la época en que se montaron sus escenarios.
(Para ubicar topográficamente al lector, decimos que a Barahona desde Duvergé se iba por Palmar Dulce, Angostura, Lemba, Las Salinas, Cabral y Cachón por el antiguo camino).
Aunque estudio medicina y sé que eso de los gritos es un absurdo, pero como mi personalidad se desarrolló en un pueblo (por no decir un municipio para no dejar de darle más vida a la expresión) pegado a la frontera; un pueblo donde de montaña en montaña nos llega el eco de los tambores del vudú haitiano; un pueblo donde hasta hace poco se echaba agua desde las casas a la calle después del paso de un cortejo fúnebre, “para que el muerto no se quede ahí”; un pueblo donde todavía se ponen las chancletas en cruz debajo de la cama con la oración dicha tres veces de: “San Pedro me dijo a mí que durmiera y despertara, que “La Pesadilla” tiene una mano agujereada”, para que al durmiente no le dé pesadilas; algo de superstición (no quiero fingir ingenua hipocresía) se podría decir hay en mí.
Para despegar de su víctima-huésped a una sanguijuela, hay que acercarle juego (como la lumbre de un cigarrillo por ejemplo). La rémora se adhiere tanto a los cascos de los barcos que acaba por destruirlos. Para arrancarme esa falsa creencia por completo, necesito penetrar más y más en el mundo de la Ciencias Médicas y de otras Ciencias y eso se logra en parte poco a poco. Mas luz del entendimiento pidió en su agonía el literato y poeta alemán Goethe, pero ¿que más saber iba a conseguir si ya se moría?
En fin, la narración de Carmelo me dejó un poco pensativo y temoroso. Y hasta como un niño pensé: _¿Y si el yip se rompe por aquí y nos agarra la medianoche? ¡Ay, mamá!
Sacudí la cabeza, me pegué más del asiento y el yip como gato cimarrón seguía “escarbando” el camino lleno de estiércol de chivo y de vaca.
Volvimos a “escalar” las lomas y ni Edmundo P. Hillary ni Tensing Norkay quienes alcanzaron el Everest, lo harían tan bien como el yip. Parecía una cabra.
Al fin, entre baitoas, palmas, mangles y bayahondas, una verdadera manigua, vimos a Los Pollos. Eran como las 3:45 ó 4 y pico de la tarde.
Siempre llevaba en mi mente encontrar un pobladito. ¡Imagínense: una casa constituía el paraje de Los Pollos! ¡Vaya, vaya!
Los Pollos según un precenso en Enero de 1969 tenía tres viviendas con 19 habitaciones. Javielito Nin con su familia vivía en este paraje.
Bueno, ¿y que?, ya llegamos. Estacionamos el vehículo frente a la gloriosa casa de Librado Trinidad que así era que se llamaba el señor que criaba a medias los chivos de mi papá. Preguntamos a su mujer Buenaventura Guzmán (quien había procreado con él 12 hijos, 8 varones y 4 hembras. Esta era “medio clara”, de mediana estatura, obesa y como de 45 a 50  años de edad) que si él estaba y nos dijo que estaba desde  hacía horas por Mella y que no tardaría en llegar. No nos explicó haciendo qué, ni tampoco nos interesaba saberlo. Nosotros sí le hicimos saber el motivo de la visita.
Decidimos esperarle y  la señora Guzmán (alias Germania, nacida en El Estero de Neiba) trajo hasta con cierta vergüenza, dos sillas. Se dio perfecta cuenta de que la observábamos. (¿Cuántas esperábamos que traería?). Para aliviarle más la situación provocada por nuestra visita, yo dejé que mi padre y Carmelo se sentaran y  opté por hacerlo en el asiento delantero del yip.
En la casa sólo estaban tres de sus hijos. Un joven con su mujer y una niña y un niño. Casi todo  el tiempo que estuvimos allí lo pasaron dentro de la vivienda.
Luego vi que en la parte de atrás de la casa (con “setos” de tabla de palma real dispuestas como en empalizada, techo de guano, puertas de “pencas” pero de palma cana y en igual disposición que las tablas de las paredes, y piso de tierra), como en una pequeña enramada (también cobijada de guano), había otro joven que bregaba con unas sogas. Visita tal vez.
Los balidos de los chivos y chillidos de algunos cerdos desgarraban el silencio. Un charlatán radio acabó de hacerlo por completo. Tenía un noticiario puesto. Una noticia me dijo cuándo se reabrían mis clases en la UASD.
Me cansé de estar sentado y curioso aún, quise saber de dónde provenían los balidos de los chivos. Me di cuenta que también detrás de la casa había un corral con algunos chivos.
Un gato comenzó a maullar de hambre y la señora Guzmán (hija de Madora, de Duvergé), apiadándose de él lo llamó con un: “¡Mis, mis, mis!” hacia el corral. Yo todo seguía con la mirada y vi como ella ordeñaba una chiva y en un cuesco de coco recibía la leche. (La cabra Amaltea no se sintió más orgullosa al amamantar a Júpiter como ésta lo estaba al dar alimento al gato). Tomó al minino y lo puso a tomar la rica, tibia y espumosa leche. En un santiamén el gato dio cuenta de su líquida merienda que era a la vez su desayuno, almuerzo y cena del día si no atrapaba algún ratón o alguna lagartija.
Oí a la madre cuando le dijo a los niños que querían acercarse al corral para ver el ordeño de la cabra: _“¡Quítense de ahí, que la niguas se les meten por las uñas!”. Se refería a la uñas de sus descalzos pies.
Cuando la señora terminó de alimentar al gato yo volví hacia donde estaban mi papá y Carmelo, pero al pasar cerca de la casa observé que dos ¨camas¨ eran barbacoas que como ¨colchón¨ tenían hojas secas de plátano. ¨Camas¨ y fogón (este último hecho con tres piedras montadas sobre un rectángulo de tierra) estaban juntos en una de las dos habitaciones de la casa.
Me apresuré en llegar hasta donde mi padre y Carmelo para que la señora Guzmán o algunos de sus hijos no notaran mi curiosidad que interpretarían como “frescura” o atrevimiento.
Luego la señora  Germania Guzmán llegó a nuestro lado y nos dijo: _“Ya los chivos no tardan en llegar con la tarde”. Y efectivamente el corral poco a poco se fue llenando de chivos. ¡Cuántos chivos Dios mío!
Al poco rato llegó el señor Trinidad montado a caballo. Sostenía un gallo de pelea en una de sus manos. Tenía Trinidad como 66 ó 70 años de edad. Era de color “indio oscuro”, alto de estatura, estatura que una cifosis reducía, y su musculatura era sólo fibras, fibras que hablaban de lo trabajada que había sido la existencia de Trinidad. Esta vez él vestía pantalón kaki y una camisa blanca manga larga. Volutas de humo salidas de su “pachuché” en espirales se elevaban al éter.
Al unísono se desmontó y saludó con un afable – “¡Buenas tardes!” el señor Librado Trinidad. Contestamos de igual manera el saludo y repetimos a él el motivo de nuestra visita. Enseguida ordenó que nos amarraran un chivo lo que fue hecho.
Poco conversamos con Trinidad porque pronto la noche se haría presente.
Regresamos con un chivo gritando todo el camino, y con un montón de vivencias inolvidables.
A poco nos enteramos que el señor Librado Trinidad había fallecido en Canoa, Vicente Noble, Barahona; mientras Guzmán* con los suyos se había ido, sellando con un adiós para siempre la existencia de este paraje duvergense.
Duvergé, R.D. 1980.
Periódico Hoy, 11 de julio de 1986, Pág. 8-A.
—————–
* Hoy, en 1992, Doña Germania Guzmán es la lavandera en mi hogar de Santo Domingo. Su Cédula de Identificación Personal señala que es soltera, con estatura de 5´5¨ y que pesa 180 libras, además destaca su piel india, cabellos negros (asimismo sus ojos) y de ocupación Quehaceres Domésticos.
FUENTE: PEREZ Y PEREZ, RAFAEL LEONIDAS, ¨FUNDACION DE DUVERGE Y OTROS TEMAS¨, IMPRENTA OFFSET NITIDA, SANTO DOMINGO, 1992, PAGS. 144, 145, 146, 147, 148.
NOTA:  HICE NOMBRAR  A LA SEÑORA BUENAVENTURA GUZMAN (DOÑA GERMANIA) COMO ASIMILADA MILITAR DE LIMPIEZA, FF.AA.,  Y LABORO COMO TAL EN EL ENTONCES  HOSPITAL CENTRAL DE LAS FUERZAS ARMADAS Y LA POLICIA NACIONAL. YA NO ERA LAVANDERA EN MI HOGAR. MAS TARDE, UN INFARTO CARDIACO LA LLEVO A LA TUMBA EN SANTO DOMINGO DONDE RESIDIA JUNTO A HIJOS Y OTROS FAMILIARES. PAZ A SUS RESTOS Y QUE DIOS  TENGA EN SU GLORIA A ESTA ESFORZADA MUJER.
SIEMPRE LE PAGUE LO JUSTO CUANDO FUE LAVANDERA EN MI HOGAR.

Mujer de temple farahónica

Por José C. Novas.

El ingeniero Julio Andrés Moquete junto a su madre doña Pimpina.

Se aproxima la celebración del mes de la mujer y para la ocasión, a muchas de ellas por razones valederas se les otorga reconocimientos y se les rinde homenajes: en hora buena toda distinción a la mujer que aporta frutos a la sociedad. La realidad es que en el mundo tiene millones de damas como la protagonista de esta historia, que aunque no trasciendan, constituyen verdaderos monumentos al honor y la dignidad.

Conozco sobre un caso, que me permito exponer en esta nota para que sea el lector quien evalúe y decida si comparte mi parecer sobre esta mujer para que sea reconocida como una persona excepcional, que cumplió a cabalidad rol que la sociedad espera de los seres de bien.

Se trata de doña Elupina Méndez, conocida en su pueblo como “doña Pimpina”, cuyo domicilio es desde 1947 el número 8 de la calle Sánchez en la ciudad de Jimaní, República Dominicana. Doña Pimpina nació en el pequeño paraje de Hato Nuevo de la entonces provincia Bahoruco y se mudó al pueblo cuando se casó con Andrés Avelino Moquete, empleado municipal en Jimaní, oriundo del municipio de Las Damas o Duvergé.

Doña Pimpina fue durante toda su vida ama de casa que apenas sabía leer, pero aún así, su hogar debe servir de ejemplo para cualquier familia del mundo que anhele para los suyos el avance a través de la educación y el buen comportamiento ciudadano, su dedicación y trabajo honesto logró el propósito de levantar una familia ejemplar.

Del matrimonio de Andrés Avelino Moquete y Elupina Méndez se ha beneficiado el país con los servicios de sus hijos, el ingeniero Julio Andrés Moquete, especialista en hidráulica de basta experiencia, los de la doctora Soledad Moquete, odontóloga cuyos conocimientos sirven a centenares de dominicanos.

Un hijo de esta pareja fue el general Rudy Moquete de la policia nacional, en esa institución desempeñó varias funciones, hasta convertirse en el subjefe, y en una oportunidad fue director de Policía Turística o Politur, entre muchos cargos dentro de la institución del orden. La pareja procreó además al arquitecto Rayner Moquete, destacado por lo peculiar de sus diseños, creatividad y la seriedad que imprime a sus trabajos.

Pero lo de doña Pimpina y Andrés Avelino Moquete no termina ahí, Al listado de hijos profesionales hay que sumarle al doctor Francis Moquete, médico legista, que llena de orgullo su pueblo, porque aun cuando la profesión le abre mayores posibilidades económicas en otros lugares, ha dedicado su vida profesional al servicio del pueblo de Jimaní y su entorno. La pareja Moquete Mendez crió al ingeniero agrónomo Emilio Moquete, especialista en cultivos de arroz, que ha dado al país algunos avances al desarrollo y adaptación de variedades más productivas y a Oscar Moquete, abogado en pleno ejercicio.

Hoy Andrés Avelino descansa entre los muertos y doña Pimpina con su avanzada edad apenas puede ver, pero el saberse cumplida con el deber de madre ejemplar la reconforta. Rogamos a Dios para que le regenere su salud y derrame bendiciones sobre esta gran mujer, lo merece por su sacrificio, dedicación y tenacidad. Si tuviera en nuestra mano la decisión de entregar un premio Nóbel a la tenacidad y la perseverancia, a ti doña Pimpina te lo entregaría sin reparos.

Bienvenidos a Escrutinio Digital

December 27, 2011 by admin in Editorial with 0 Comments
Jose C. Novas. Editor.
Escrutinio Digital es una ventana en la red cibernética quenace con la intención de dar cabida a las diversas manifestaciones culturales del universo, inicialmente hemos expuesto temas mayormente relacionados a la cultura dominicana, pero en sus columnas están abiertas a cualquier manfestacion de la la cultura, el arte y el recuento del pasado histórico en cualquier lugar del planeta; la idea es incluyente, no es nueva ni exclusiva, otros han tomado iniciativas similares con anterioridad, en nuestro caso, lo que se plantea la necesidad de canalizar la difusión de  aspectos ligados con la historia, el talento humano, la creatividad artística, las letras, y las habilidades intelectuales inherentes al hombre o la mujer.
Entre las razones que inspiran esta inquietud, esta la notable pérdida de valores en la que ha caido el mundo actual, donde la apatía de un gran segmento de la sociedad por las actividades que engrandecen la humanidad es notoria; la presente generacion ha variado su comportamiento en comparacion con epocas anteriores, de tal modo, que a veces la conducta de algunos resulta sorprendente. Ello no quiere decir que nos resistimos a los cambios que se producen en la sociedad a consecuencia de la evolucion de los pueblos, creemos en la dialéctica como elemento de la ciencia social, pero entendemos que cuando se trata de  manifestaciones culturales, los cambios deben responder a una progresion de procesos lentos, no a los giros dramáticos de corto plazo.
Es por ello que invitamos a quienes comparten ese sentimiento, no importa cual sea su nacionalidad, a montarse al tren alternativo de Escrutinio Digital y acompañarnos en este viaje a través de la red de internet a un encuentro con la historia, la cultura y las artes; las puertas están abiertas, en nuestras páginas habrá espacio para los que quieran exponer de manera positiva su cultura, este sentimiento no tiene limites, ni fronteras; cualquier inquietud dirigida hacia ese propósito será bien recibida, Escrutinio Digital es el portal para engrandecer y resaltar nuestra identidad  en forma imparcial y objetiva, al menos esa es la propuesta.
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