Escrutinio Digital

Aprender con la Historia

Notas sobre el escudo dominicano.

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Por el profesor Jesús Méndez Jiminián

 

“El amor de la patria nos hizo contraer compromisos sagrados con la generación venidera; necesario es cumplirlos, o renunciar a la idea de aparecer ante el tribunal de la Historia con el honor de hombres libres, fieles y perseverantes”.

 

Juan Pablo Duarte (1813-1876)

A la memoria del patricio Francisco del Rosario Sánchez.

En la edad media, por ejemplo, la fuerza representativa  de familias, ciudades o de armas reales, en las monarquías, se distinguían por medio de un escudo, que venia a ser  el símbolo que representaba sus intereses, o las grandes luchas libradas en los campos de batalla.

Así, el escudo de un Estado que es el caso que nos ocupa, “encarna un símbolo patrio” como bien lo define el militar e historiador Ramiro Matos González. A este símbolo-acota-se le “agregan frases honorificas, históricas o legendarias”. Tal es el caso de nuestro escudo nacional.

Los colores heráldicos universales son cinco: azul, negro, rojo, verde y violado (o porpura, n. de j.m.j.)”. Nuestro escudo tiene cuatro de estos colores.

Desde la creación del escudo dominicano, en 1844, hasta el año 1983, éste ha experimentado modificaciones en su diseño.

En su ilustradísima obra “Banderas y Escudos Dominicanos”, Matos González señala, que “el primer escudo de armas de que tenemos conocimiento, tiene dos ramas de laurel que ascienden con forma de arco hasta casi tocarse en la parte más elevada; debajo de estas, formando un arco aparece una serpiente mordiendo y tragando su cola, (como símbolo de sabia continuidad); en tercer plano, abierto y en el centro, el libro de los Evangelios; detrás de éste, una bandera dominicana cuadrada dividida en cuatro cuarteles por una cruz blanca, los colores de estos están colocados de dos en dos, es decir, dos azules superior y dos rojos inferior, (Primera bandera dominicana): detrás del libro hay colocado un trofeo de armas: una lanza y un fusil con bayoneta calada a la derecha, y a la izquierda un sable y una corneta. En segundo plano, dos banderas desplegadas; de las astas de las  banderas se ve un gono frigio; más  al frente de las banderas en primer plano y debajo una cinta ancha donde se lee el nombre de nuestra nación” REPUBLICA DOMINICANA” y a ambos lados, en la parte inferior de ésta, dos cañones con sus respectivas balas esféricas en forma piramidal”.

Pero, el escudo que aparece descrito en la Constitución dominicana, aprobada el 6 de noviembre de 1844, en San Cristóbal, en su articulo 195 dice así: “Las armas de la Republica Dominicana son; una cruz a cuyo pie está abierto el libro de los Evangelios, y ambas sobresalen de entre un trofeo de armas, en que se ve el símbolo de la libertad”. Todo esto, indica Matos González en su citada obra, es “enlazado con una cinta en que va la siguiente divisa: DIOS, PATRIA Y LIBERTAD, REPUBLICA DOMINICANA”. Los cañones que anteriormente mencionamos, desaparecen, lo mismo que las balas esférica.

El escudo nacional fue modificado en fecha 15 de junio de 1848, cuando en el Congreso Nacional “se dictó una ley que establecía una moneda nacional  (…)  monedas de oro de diez y cinco pesos fuertes”. Asimismo, cuando fue derrocado el general Manuel Jimenes  y se encargó del Ejecutivo de manera provisional, en 1849, al general Pedro Santana, también se modificó nuestro escudo, lo mismo que el 19 de mayo de 1853 y el 20 de abril de 1857, fecha en esta ultima en que el Senador Consultor emitió un Decreto que presentó otra variante para la emisión de billetes. Esta modificación de 1857 tiene mucha similitud con el escudo actual.

Ya en 1866, se oficializa un nuevo escudo nacional de acuerdo al Decreto expedido en fecha 29 de julio de ese año; y al siguiente año, 1867, en el mes de mayo se aprueba otra modificación. Algo similar sucedió en los años 1870, 1874 y 1875.

El 26 de julio de 1889 durante uno de los gobiernos de Ulises Heureaux (Lilís), con la creación del Banco Nacional de Santo Domingo, el Congreso Nacional ratifica una modificación propuesta por el Ejecutivo, y la convierte en Decreto en fecha 14 de agosto de ese año.

Solo a partir del año 1913 – dice Matos González- se oficializó una uniformidad heráldica, mediante decreto expedido por el gobierno de Monseñor Nouel, que establecía la forma actual. El escudo establecido en este decreto fue dibujado por Casimiro de Moya”. En la Gaceta Oficial No. 2376 del 22 de febrero del 1913 quedó tal modificación, indicándose en ella, que sus colores “así como los de la bandera nacional, será azul ultramar y rojo bermellón más el blanco de la cruz”.

En la “Evolución del escudo dominicano a través de los años”, el historiador Juan Daniel Balcácer  en “Símbolo Patrios”, ha señalado que a partir de 1913 nuestro escudo fue modificado en 1916, año este en que se produce la intervención militar norteamericana, y en 1982 y 1983 cuando el doctor Salvador Jorge Blanco ocupaba la presidencia de la República. Durante la llamada Era de Trujillo y, en los últimos casi 30 años de vida democrática no se han hecho modificaciones a nuestro escudo. ¿Se debería dictar una ley que prohíba ya semejante hecho?, pese a que la Constitución Dominicana actual, proclamada el 26 de enero del 2010 define sus característica en su capítulo VII, Artículo 32.

El autor es escritor, ingeniero, miembro de la Academia Dominicana de la Historia y de la “Cátedra José Martí” en la UASD.

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