Escrutinio Digital

Aprender con la Historia

ASALTO AL CUARTEL DE LA AVENIDA BOLIVAR.

Asalto al cuartel de la Bolívar en la guerra de abril.
Por José C. Novas.
La historia sobre el estallido del 24 abril tiene lagunas, a veces intento reconstruir los hechos y caigo en un mar confusiones, es que nuestro pasado recoge y deja caer personajes por el arraigo social, el linaje, o la reputación de quienes intervienen en determinados eventos. La crónica sobre la rebelión del 24 abril de 1965 es lo que más se parece a un remolino que da vueltas sobre un mismo punto, mientras su efecto aparta de la crónica a quienes considera irrelevantes.
Un ejemplo que ilustra lo antes dicho lo es el asalto al cuartel policial de la avenida Bolívar y la calle Rosa Duarte con sus protagonistas, los textos sobre la guerra de abril no exponen datos sobre ese hecho ni los nombres de quienes actuaron en el mismo. Como resultado de ese asalto hubo un combate que duró dos horas, con balance en muertos y heridos, y para dominar los soldados allí presentes fue necesaria la intervención de los Hombres Ranas y la dirección de Ilio Cappoci y André Riviere. El combate resultó en el arresto de 40 soldados que habían llegado desde Elías Piña, incluso el oficial que los comandaba, el segundo teniente Luís María Mateo Rodríguez.
El teniente Mateo Rodríguez era de la vieja guardia, nos contó su versión bajo la promesa de que no fuera revelada hasta después de su muerte, ocurrida hace más de 15 años. Según contaba el teniente Mateo Rodríguez, su participación en la guerra de abril se retraía al Movimiento Enriquillo creado por el teniente coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, el cual organizó una conspiración en Neyba, dirigida por el mayor Caonabo Fernández Naranjo, hermano de Fernández Domínguez. 
El teniente Mateo Rodríguez había sido comandante de la dotación militar destacada en paraje Los Arroyos, en la frontera de Pedernales, donde se realizaron varias reuniones con otros oficiales comprometidos, incluso con el mayor Caonabo Fernández Naranjo. Siguiendo los planes, el teniente Mateo y otros oficiales fueron trasladados a Elías Piña una semana antes del estallido, desde ahí partieron a sumarse a la rebelión en la capital. El batallón salió desde la frontera comandado por el mayor Ozuna Romanase y el capitán Nina Díaz; al pasar por la ciudad de San Cristóbal en tres camiones militares despertaron sospechas y fueron reportados a los altos mandos en la capital, esa fue la razón por la que los invasores derribaron el puente sobre el río Haina en Piedra Blanca, que daba acceso a la capital por la carretera Sánchez.
Anulado el cruce por Piedra Blanca el mayor Ozuna Romanase y el capitán Nina Díaz decidieron regresar a San Cristóbal donde fueron arrestados. Antes de volver a San Cristóbal, teniente Mateo Rodríguez propuso tomar la ruta que conduce a La Pared y seguir hacia el puente de Manoguayabo, la petición fue rechazada por el mayor Ozuna. No obstante, al teniente Mateo, le fue asignado un camión con 46 soldados para ejecutar la misión que propuso de penetrar a la ciudad. El teniente Mateo tomó el camino hacia Palavé, pasó el puente y tomó la carretera de Engombe hasta llegar a la avenida Sarasota, de ahí continuó hacia la avenida Bolívar y tomaron por la fuerza el cuartel de la policía. 
La confusión se produjo porque los rebeldes amotinados en ciudad nueva desconocían que se trataba de una unidad militar en apoyo a la rebelión, el coronel Caamaño ordenó a los Hombres Ranas retomar el destacamento policial. La ferocidad del ataque rebelde hizo que a punta de fusil los propios soldados forzaran al teniente Mateo Rodríguez ondear la señal de rendición con un pañuelo blanco. Cuarenta en total fueron los militares arrestados, los cuales fueron confinados en el Palacio de Justicia y al teniente Mateo lo llevaron al comando en la calle Pina esquina Canela en condición de prisionero, luego lo encerraron en la Escuela de señoritas Salomé Ureña.
El caso del teniente Mateo Rodríguez fue ventilado por el alto mando de la revolución y tras el juicio el oficial permaneció en ciudad nueva hasta que se produjo el acuerdo con los invasores, que puso fin al conflicto armado. Entre los textos sobre la guerra de abril que he leído, que son muchos, sólo en el libro “La actuación de los SARGENTOS de la jefatura de abril, 1965” he visto el nombre del segundo teniente Luís María Mateo Rodríguez en una breve referencia. Sin dudas, es un protagonista de la guerra de abril totalmente ignorado, como ocurre en otros casos, de combatientes que desafortunadamente fallecieron y con ellos llevaron a la tumba sus versiones sobre los hechos.
Por José C. Novas.
La historia sobre el estallido del 24 abril tiene lagunas, a veces intento reconstruir los hechos y caigo en un mar confusiones, es que nuestro pasado recoge y deja caer personajes por el arraigo social, el linaje, o la reputación de quienes intervienen en determinados eventos. La crónica sobre la rebelión del 24 abril de 1965 es lo que más se parece a un remolino que da vueltas sobre un mismo punto, mientras su efecto aparta de la crónica a quienes considera irrelevantes.
Un ejemplo que ilustra lo antes dicho lo es el asalto al cuartel policial de la avenida Bolívar y la calle Rosa Duarte con sus protagonistas, los textos sobre la guerra de abril no exponen datos sobre ese hecho ni los nombres de quienes actuaron en el mismo. Como resultado de ese asalto hubo un combate que duró dos horas, con balance en muertos y heridos, y para dominar los soldados allí presentes fue necesaria la intervención de los Hombres Ranas y la dirección de Ilio Cappoci y André Riviere. El combate resultó en el arresto de 40 soldados que habían llegado desde Elías Piña, incluso el oficial que los comandaba, el segundo teniente Luís María Mateo Rodríguez.
El teniente Mateo Rodríguez era de la vieja guardia, nos contó su versión bajo la promesa de que no fuera revelada hasta después de su muerte, ocurrida hace más de 15 años. Según contaba el teniente Mateo Rodríguez, su participación en la guerra de abril se retraía al Movimiento Enriquillo creado por el teniente coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, el cual organizó una conspiración en Neyba, dirigida por el mayor Caonabo Fernández Naranjo, hermano de Fernández Domínguez. 
El teniente Mateo Rodríguez había sido comandante de la dotación militar destacada en paraje Los Arroyos, en la frontera de Pedernales, donde se realizaron varias reuniones con otros oficiales comprometidos, incluso con el mayor Caonabo Fernández Naranjo. Siguiendo los planes, el teniente Mateo y otros oficiales fueron trasladados a Elías Piña una semana antes del estallido, desde ahí partieron a sumarse a la rebelión en la capital. El batallón salió desde la frontera comandado por el mayor Ozuna Romanase y el capitán Nina Díaz; al pasar por la ciudad de San Cristóbal en tres camiones militares despertaron sospechas y fueron reportados a los altos mandos en la capital, esa fue la razón por la que los invasores derribaron el puente sobre el río Haina en Piedra Blanca, que daba acceso a la capital por la carretera Sánchez.
Anulado el cruce por Piedra Blanca el mayor Ozuna Romanase y el capitán Nina Díaz decidieron regresar a San Cristóbal donde fueron arrestados. Antes de volver a San Cristóbal, teniente Mateo Rodríguez propuso tomar la ruta que conduce a La Pared y seguir hacia el puente de Manoguayabo, la petición fue rechazada por el mayor Ozuna. No obstante, al teniente Mateo, le fue asignado un camión con 46 soldados para ejecutar la misión que propuso de penetrar a la ciudad. El teniente Mateo tomó el camino hacia Palavé, pasó el puente y tomó la carretera de Engombe hasta llegar a la avenida Sarasota, de ahí continuó hacia la avenida Bolívar y tomaron por la fuerza el cuartel de la policía. 
La confusión se produjo porque los rebeldes amotinados en ciudad nueva desconocían que se trataba de una unidad militar en apoyo a la rebelión, el coronel Caamaño ordenó a los Hombres Ranas retomar el destacamento policial. La ferocidad del ataque rebelde hizo que a punta de fusil los propios soldados forzaran al teniente Mateo Rodríguez ondear la señal de rendición con un pañuelo blanco. Cuarenta en total fueron los militares arrestados, los cuales fueron confinados en el Palacio de Justicia y al teniente Mateo lo llevaron al comando en la calle Pina esquina Canela en condición de prisionero, luego lo encerraron en la Escuela de señoritas Salomé Ureña.
El caso del teniente Mateo Rodríguez fue ventilado por el alto mando de la revolución y tras el juicio el oficial permaneció en ciudad nueva hasta que se produjo el acuerdo con los invasores, que puso fin al conflicto armado. Entre los textos sobre la guerra de abril que he leído, que son muchos, sólo en el libro “La actuación de los SARGENTOS de la jefatura de abril, 1965” he visto el nombre del segundo teniente Luís María Mateo Rodríguez en una breve referencia. Sin dudas, es un protagonista de la guerra de abril totalmente ignorado, como ocurre en otros casos, de combatientes que desafortunadamente fallecieron y con ellos llevaron a la tumba sus versiones sobre los hechos.

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