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Veracruz frente al espejo, 1914.

Por José C. Novas.
Veracruz, el Caribe y el imperio.Por Jose C. Novas.

El puerto de Veracruz en México fue invadido por un enorme batallon naval de la marina de Estados Unidos el 24 de Abril de 1914; el hecho podría parecer un caso fortuito, pero no lo fue, cuando un país poderoso decide atacar a otro débil, siempre habra un trasfondo, en este caso se buscaba el control del comercio mundial interoceanico; para que el lector tenga una idea de los antecedentes a ese hecho, en 1902 los puertos de Venezuela fueron bloqueados en acciones similares por una flota conjunta de barcos de guerra de varios países europeos, que entonces reclamaban a la patria de Bolívar el pago de su deuda externa.

En las acciones de 1902 se produjo una secuencia de eventos similares a los de Veracruz, y el 3 de Noviembre de 1903 con ayuda de Estados Unidos fue proclamada la independencia de Panamá con la presencia de un gran operativo de la marina de Estados Unidos en la zona del itsmo. Por ese favor, a Estados Unidos le fueron cedidos los derechos para la construcción del Canal de Panamá, obra que le dio un giro al panorama geopolítico de la región. Ese mismo año, a partir de Diciembre a la nacion dominicana le fue impuesto un cerco naval, mientras se debatia la aprobación o el rechazo de la Convención de 1907, instrumento legal que entregaria las aduanas del país a manos de colectores de Estados Unidos.

En lo que refiere al caso de Veracruz, un gran número de historiadores mexicanos alega en sus cronicas que la operación tuvo origen en el “incidente de Tampico”, ocurrido el 9 de Abril de 1914, cuando nueve marines llegaron en una lancha sin autorizacion hasta su puerto con pretexto de adquirir combustible y fueron arrestados por las autoridades mexicanas; la medida produjo un intercambio de notas, en las que la Legacion de Estados Unidos exigía la liberación de los prisioneros. Gobernaba México el presidente Victoriano Huertas, que en 1913 había dado un golpe de Estado al Presidente Francisco Madero y un día después de juramentado Huertas, Francisco Madero fue ejecutado junto a su vicepresidente José María Pino Suárez.

Cuando se produce la muerte de Madero, el mandato de Huertas, era apoyado por Estados Unidos y se hallaba amenazado por el avance revolucionario que dirigia desde el sur el guerrillero Emiliano Zapata y desde el norte Vetustiano Carranza, gobernador de Cohauilas. Cabe destacar que las multinacionales petroleras se habían instalado en la zona de Tampico en los tiempos del dictador Porfirio Díaz, a quien Francisco Madero había despachado hacia el exilio. Tenía el área de Tampico importantes inversiones petroleras de capital norteamericano.

El 20 de Abril de 1914 el Congreso en Washington fue requerido a una sesión de emergencia por el Presidente Woodrow Wilson, para la ocasión los congresista aprobaron la petición del gobernante para fuerzas navales entraran en acción en la bahia de Veracruz; al dia siguiente una flota del Atlántico Norte, dirigida por el almirante Henry T. Mayo, inicia el operativo de ocupación a Veracruz con mas de 60 buques y un total de 3 mil marines para el desembarco.

De los combates resultaron 19 soldados norteamericanos muertos y 71 heridos, mientras que por el lado mexicano cayeron 126 y 195 fuerron heridos, la ocupación de Veracruz duró seis meses y los hechos de Tampico podrían calificarse como la chispa que hizo estallar ese oscuro episodio de la historia mexicana, pero en el fondo la operación estaba movida por el Corolario de Roosevelt, que entro en vigencia después de la adquisición de las islas de Cuba y Puerto Rico en 1898 y el dominio de Las Filipinas en el pacifico; el paso siguiente fue asumir el dominio de los mares de la región del Caribe, para garantizar el flujo interoceánico, que permitió a Estados Unidos controlar de la economía global, como de hecho pasó a partir de 1900. Ese fue el verdadero motivo detrás de las incursiones norteamericanas en la zona del Caribe y en el puerto de Veracruz en 1914.

El incidente tuvo precedentes y paralelos, lo de Veracruz no fue mas que la repetición del embargo contra Venezuela en 1902, o el cerco naval a la nacion dominicana en 1903, la invasión de Nicaragua en 1911, la ocupación de Haiti en 1915 y la primera ocupación en 1916 a la República Dominicana

Balaguer, en soplo sublime.

Lucía (canción criolla)

Tan lánguida, tan breve,
y tan sublime,
cual de la luna el tímido temblor,
es su piel, que parece cuando oprime,
que no tiene, mas peso que una flor.
En una flor, debió de haber nacido,
y a veces, se diría que su piel,
es un velo, translucido, tendido,
sobre su cuerpo de clavel.
Y a través de su carne transparente,
como a través, de un vaso de cristal,
se mira dilatarse la corriente,
de su sangre, de púrpura ducal.

Autor: Joaquín Balaguer.

El exquisito jardín de José Martí.

January 19, 2012 by admin in Columnas, Noticias culturales with 0 Comments

Rosa blanca



Cultivo una rosa blanca.


Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.


Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.

*****

La niña de Guatemala.


Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.

…Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor:
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.

…Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
El volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.

Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!

…Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!

*****

BOSQUE DE ROSAS

Allí despacio te diré mis cuitas;
Allí en tu boca escribiré mis versos!—
Ven, que la soledad será tu escudo!
Pero, si acaso lloras, en tus manos
Esconderé mi rostro, y con mis lágrimas
Borraré los extraños versos míos.

Sufrir ¡tú a quien yo amo, y ser yo el casco
Brutal, y tú, mi amada, el lirio roto?
Oh, la sangre del alma, tú la has visto?
Tiene manos y voz, y al que la vierte
Eternamente entre la sombra acusa.
¡Hay crímenes ocultos, y hay cadáveres
De almas, y hay villanos matadores!
Al bosque ven: del roble más erguido
Un pilòn labremos, y en el pilòn
Cuantos engañen a mujer pongamos!

Esta es la lidia humana: la tremenda
Batalla de los cascos y los lirios!
Pues los hombres soberbios ¿no son fieras?
Bestias y fieras! Mira, aquí te traigo
Mi bestia muerta, y mi furor domado.—
Ven, a callar; a murmurar; al ruido
De las hojas de Abril y los nidales.
Deja, oh mi amada, las paredes mudas
De esta casa ahoyada y ven conmigo
No al mar que bate y ruge sino al bosque
De rosas que hay al fondo de la selva.
Allí es buena la vida, porque es libre—
Y la virtud, por libre, será cierta,
Por libre, mi respeto meritorio.
Ni el amor, si no es libre, da ventura.
¡Oh, gentes ruines, las que en calma gozan
De robados amores! Si es ajeno
El cariño, el placer de respetarlo
Mayor mil veces es que el de su goce;
Del buen obrar ¡qué orgullo al pecho queda
Y còmo en dulces lágrimas rebosa,
Y en extrañas palabras, que parecen
Aleteos, no voces! Y ¡qué culpa
La de fingir amor! Pues hay tormento
Como aquél, sin amar, de hablar de amores!
Ven, que allí triste iré, pues yo me veo!
Ven, que la soledad será tu escudo!

*****

Flores del cielo.

Leí estos versos de Ronsard:
Jevousenvoie un bouquet que mamain
Vient de trier de ces fleursépanouies»,
y escribí esto:

Flores? No quiero flores! Las del cielo
Quisiera yo segar!
Cruja, cual falda
De monte roto, esta cansada veste
Que me encinta y engrilla con sus miembros
Como con sierpes,— y en mi alma sacian
Su hambre, y asoman a la cueva lòbrega
Donde mora mi espíritu, su negra
Cabeza, y boca roja y sonriente!—
Caiga, como un encanto, este tejido
Enmarañado, de raíces! —Surjan
Donde mis brazos alas,— y parezca
Que, al ascender por la solemne atmòsfera,
De mis ojos, del mundo a que van llenos,
Ríos de luz sobre los hombres rueden!

Y huelguen por los húmedos jardines
Bardos tibios segando florecillas:—
Yo, pálido de amor, de pie en las sombras,
Envuelto en gigantesca vestidura
De lumbre astral, en mi jardín, el cielo,
Un ramo haré magnífico de estrellas:
¡No temblará de asir la luz mi mano!;

Y buscaré, donde las nubes duermen,
Amada, y en su seno la más viva
Le prenderé, y esparciré las otras
Por su áurea y vaporosa cabellera.

*****

Flor de hielo.

Al saber que era muerto Manuel Ocaranza

Mírala: Es negra! Es torva! Su tremenda
Hambre la azuza. Son sus dientes hoces;
Antro su frente; secadores vientos
Sus hálitos; su paso, ola que traga
Huertos y selvas; sus manjares, hombres.
Viene! escondeos, oh caros amigos,
Hijo del corazòn, padres muy caros!
Do asoma, quema; es sorda, es ciega: —El hambre
Ciega el alma y los ojos. Es terrible
El hambre de la Muerte!
No es ahora
La generosa, la clemente amiga
Que el muro rompe al alma prisionera
Y le abre el claro cielo fortunado;
No es la dulce, la plácida, la pía
Redentora de tristes, que del cuerpo,
Como de huerto abandonado, toma
El alma adolorida, y en más alto
Jardín la deja, donde blanda luna
Perpetuamente brilla, y crecen sòlo
En vástagos en flor blancos rosales:
No la esposa evocada; no la eterna
Madre invisible, que los anchos brazos,
Sentada en todo el ámbito solemne,
Abre a sus hijos, que la vida agosta;
Y a reposar y a reparar sus bríos
Para el fragor y la batalla nueva
Sus cabezas igníferas reclina
En su puro y jovial seno de aurora.

No: aun a la diestra del Señor sublime
Que envuelto en nubes, con sonora planta
Sobre cielos y cúspides pasea;
Aun en los bordes de la copa dívea
En colosal montaña trabajada
Por tallador cuyas tundentes manos
Hechas al rayo y trueno fragorosos
Como barro sutil la roca herían;
Aun a los lindes del gigante vaso
Donde se bebe al fin la paz eterna,
El mal, como un insecto, sus oscuros
Anillos mueve y sus antenas clava
Artero en los sedientos bebedores!

Sierva es la Muerte: sierva del callado
Señor de toda vida: salvadora
Oculta de los hombres! Mas el ígneo
Dueño a sus siervos implacable ordena
Que hasta rendir el postrimer aliento
A la sombra feliz del mirto de oro,
El bien y el mal el seno les combatan;
Y sòlo las eternas rosas ciñe
Al que a sus mismos ojos el mal torvo
En batalla final convulso postra.
Y pío entonces en la seca frente
Da aquél, en cuyo seno poderoso
No hay muerte ni dolor, un largo beso.
Y en la Muerte gentil, la Muerte misma,
Lidian el bien y el mal…! Oh dueño rudo,
A rebeliòn y a admiraciòn me mueve
Este misterio del dolor, que pena
La culpa de vivir, que es culpa tuya
Con el dolor tenaz, martirio nuestro!
¿Es tu seno quizá tal hermosura
Y el placer de domar la interna fiera

Gozo tan vivo, que el martirio mismo
Es precio pobre a la final delicia?
¡Hora tremenda y criminal —oh Muerte—
Aquella en que en tu seno generoso
El hambre ardiò, y en el ilustre amigo
Seca posaste la tajante mano!
No es, no, de tales víctimas tu empresa
Poblar la sombra! De cansados ruines,
De ancianos laxos, de guerreros flojos
Es tu oficio poblarla, y en tu seno
Rehacer al viejo la gastada vida
Y al soldado sin fuerzas la armadura.
Mas el taller de los creadores sea,
Oh Muerte! de tus hambres reservado!
Hurto ha sido; tal hurto, que en la sola
Casa, su pueblo entero los cabellos
Mesa, y su triste amigo solitario
Con gestos grandes de dolor sacude,
Por él clamando, la callada sombra!
Dime, torpe hurtadora, di el oscuro
Monte donde tu recia culpa amparas;
Y donde con la selva seca en torno
Cual cabellera de tu cráneo hueco,
En lo profundo de la tierra escondes
Tu generosa víctima! Di al punto
El antro, y a sus puertas con el pomo
Llamaré de mi espada vengadora!
Mas, ay! que a do me vuelvo? Qué soldado
A seguirme vendrá? Capua es la tierra,
Y de orto a ocaso, y a los cuatro vientos,
No hay más, no hay más que infames desertores,
De pie sobre sus armas enmohecidas
En rellenar sus arcas afanados.

No de mármol son ya, ni son de pro,
Ni de piedra tenaz o hierro duro
Los divinos magníficos humanos.
De algo más torpe son: jaulas de carne
Son hoy los hombres, de los vientos crueles
Por mantos de oro y púrpura amparados,—
Y de la jaula en lo interior, un negro
Insecto de ojos ávidos y boca
Ancha y febril, retoza, come, ríe!
Muerte! el crimen fue bueno: guarda, guarda
En la tierra inmortal tu presa noble!
[1882]

*****

Una maravilla de la cultura maya.

January 15, 2012 by admin in Columnas, Jose C Novas with 0 Comments
Las espectaculares Ruinas Mayas de Tulum
Esta imagen representa una vista magnifica de las ruinas de San Gervasio, un monumento arqueológico de importancia cultural, turística e histórica, edificado por los mayas en la isla de Cozumel, cerca de la costa de la península de Yucatán en México. La tradición de ese país establece que la misma fue dedicada a la diosa Ixchel, deidad que representaba la fertilidad, seguridad y futuro de las familias en la cultura de habitantes originales de la zona.
Esta ruina data de la época precolombina y es de gran valor y atractivo para los visitantes de la isla de Cozumel. Su nombre original es desconocido, así como la fecha en que fue levantada la edificación, desde el punto de vista visual su estructura parece que era un palacio o residencia de algún líder; el nombre de San Gervasio le fue dado por los colonizadores en los tiempos de la conquista.

Crónica de dos rebeldes cimarrones.

Por José C. Novas.

Existen muchos lugares en el planeta, donde habitantes por la gallardía de sus actos pueden sin dudas catalogarse de indomables, es que la naturaleza humana enfrenta al que se sube al trono del opresor. La isla de Santo Domingo, cuya historia ha sido como un laboratorio gladiadores en la lucha por la libertad y el honor. Rodeada por el mar Caribe al Sur y el Océano Atlántico al Norte, ubicada en el archipiélago del Caribe, su pasado es mas que fascinante.

Desde la llegada de los europeos y el inicio de la colonización en América, cada metro de la geografía de esta isla ha sido teatro episodios heróicos. Allí inició el cristianismo y se hicieron los primeros asentamientos en América, con aciertos y desaciertos; desde el inicio de la evangelizaron se produjeron actos de rebeldía, primero de parte de los nativos en defensa de lo que por siglos creían suyo después por los esclavos negros traidos desde África. De los nativos destacaron las figuras Caonabo, Anacaona, Tamayo, Bohechío, Guarocuya, Enriquillo, y sabrá Dios cuantos más que no fueron recogidos por las crónicas.

Se afirma que a consecuencia de esas luchas se produjo el exterminio de los pobladores originales, y la tradición escrita establece que sólo salvaron sus vidas un reducido numero de seguidores de Enriquillo, con quienes los colonizadores debido a las presiones tuvieron que negociar la paz. A partir del año 1501, los reyes de España asociados al clero católico, autorizaron imponer en las nuevas tierras el sistema de esclavitud de negros africanos y para 1503 inició en la isla de Santo Domingo este negocio, cuya materia (porque los negros no eran considerados seres humanos) eran traídos desde África, donde los cazaban como animales. La esclavitud de los negros africanos tuvo el favor de las oligarquías europeas y el consentimiento del Papa en el Vaticano, las grandes riquezas que hoy ostentan algunas naciones europeas y la iglesia católica, se originaron en parte de los beneficios generados durante la colonización con la venta de esclavos negros.

El sistema de la esclavitud se regía mediante un código que era el mismo en todas las regiones, su severidad era extrema, delitos simples si eran cometido por el amo o sus capataces, podían llevar a un esclavo a grandes sufrimientos y hasta perder la vida, si la ofensa era calificada de grave. El negro africano y sus descendientes no tenían derechos, para ellos no eran seres humanos, sino objetos para la venta o el trabajo. Ese trato y los castigos originaron las rebeldías, fugas y conflictos entre amos y esclavos, y de los enfrentamientos más notorios entre uno y otro, fue el conocido como cimarronaje, que era cuando los esclavos escapaban y se internaban en las montanas para combatir a los amos.

Uno de los primeros fugitivos o cimarrones que logro notoriedad lo fue el negro llamado Sebastian Lemba, esclavo africano que escapó de sus amos y le causó grandes bajas a las élites blancas en la isla, Lemba se internó en las montañas, organizó a otros fugitivos y le produjo grandes pérdidas a los colonizadores por un período de diez anos, fue finalmente capturado y decapitado, su cabeza colgada en el portón de entrada a la ciudad capital (Puerta de la Misericordia), para que su craneo sirviera de lección a los demás esclavos al pasar por el lugar, a raíz de la ejecución el negro esclavo la entrada a la ciudad amurallada era llamada “La Puerta de Lemba”.

La desgracia de Sebastián Lemba se consumó en 1557, y entre ese año y 1758, o sea dos siglos mas tarde, emergió en el lado francés de la isla, otro esclavo del mismo origen y estirpe, de nombre Francois Makandal, igual que Lemba, Makandal se alzo en rebeldia contra el amo opresor y cuando fue capturado lo quemaron vivo en una plaza de la ciudad de Le Cap. Entre las muertes de Lemba y Makandal fueron muchos los combates y acciones de los fugitivos esclavos contra los colonos que le oprimían, entre las que registran los historiadores, se recuerda la organizada por los hermanos Ogé, que al ser capturados, los mutilaron y los decapitaron para exponer las cabezas en una plaza pública; la mayoría de esos hechos no fueron documentados, porque los esclavos negros les era prohibido aprender a escribir, y los que llevaban registros o crónicas, eran los que los combatían, o sea los colonizadores esclavistas.

El lider rebelde Macandal se había internado en las montañas entre 1748 y 1758 y se movía sobre las cordillera, se dice que había perdido un brazo entre las ruedas de un trapiche azucarero, y que se organizó con un grupo de esclavos estimado en 400 fugitivos, con los que le dió duros golpes a los colonos. Macandal usaba las tácticas de las guerrillas con sorpresivas emboscadas, que incendiaba lo que hallaba a su paso y produjo ataques rápidos por un lapso de diez años.

Se cree que la reputación de Macandal fue la que inspiró a otro hijo de esclavos africanos llamado Toussaint L’Overture, quien lanzó en 1793 una insurrección, tan intensa, que dominó la isla completa y pronunció la abolición de la esclavitud en todo su territorio, consecuencia de este hecho fue creada la República de Haití, nación que por la historia de sus póceres merece mejor suerte.

La comida dominicana, aleluya.

January 12, 2012 by admin in Columnas, Jose C Novas with 0 Comments
Por José C. Novas.
Todo en este mundo está sujeto a la dialéctica, nada bajo el sol permanece estático, desde el principio de los tiempos el universo ha sido cambiante. El tema que nos ocupa lo hemos seleccionado porque toca la evolución de los hábitos gastronómicos dominicanos, que según la tradición vernácula, desde la etapa precolombina, algunos eran ingeridos crudos, otros maduros en estado natural, otros asados al fogón era la forma mas común.

Llegaron los europeos y con el tiempo las cosas fueron evolucionando y al inicio de la colonización, se introdujeron algunos utensilios para cocinar; a medida que los pueblos crecían se diversificó el modo de cocer los alimentos y con las nuevas formas de producción surgió el negocio de la venta de comidas cocinadas. Así se establecieron las frituras al aire libre y el pregonar de las bandejas llenas de manjares diversos. Antes del modernismo, a los puestos de frituras acudía mayormente la gente común de los sectores populares y los segmentos econónicamente bajos de la sociedad en los pueblos y las zonas urbanas. Hasta donde se sabe, no existen registros sobre negocios establecidos en locales dedicados a la venta de comidas preparadas, servidas al consumidor antes de que surgiera  la dictadura de Trujillo, en cuyo régimen se formó una especie de élite social, que a través de sus viajes al exterior conocieron los negocios de preparación y venta de comidas en  salones con mesas los llamados restaurantes.
Así fue introducido y comenzó la industria de las fondas, barras, cafeterías y restaurantes en las ciudades mas importantes de la República Dominicana, que a partir de la dictadura, algunos adquirieron gran popularidad y se propagaron por toda la ciudad de Santo Domingo; de esos lugares de venta de comida de la época, algunos se pusieron a la altura de los mejores de cualquier parte del mundo. La modalidad mas popular entre  fueron las fondas, que era un comedor de escasa comodidad, donde se vendían los típicos sancochos, el aromatico cocido, los llamados locrios, el apetitoso mondongo, el codiciado mangú, el suculento moro, las ricas espaguetadas y un popular plato que consistía en arroz, habichuelas, carne y quizás un poco de ensalada que la picardía de los dominicanos bautizo con el nombre de “la bandera dominicana”.Hubo fondas y comedores que alcanzaron reputación de leyenda,  fueron los casos de Blanquiní y la fonda Altagracia, esta última localizada por las cercanías de la escuela Presidente Trujillo, hoy Liceo Juan Pablo Duarte.
En cambio los restaurantes, las barras y las cafeterías servían sus manjares a un sector social un poco mas elevado que los clientes de las fondas y los comedores; fueron las barras las que introdujeron al país los famosos “sandwiches”, las batidas de frutas y el cafe coratdo, su clientela era mas “selecta” en términos de ingresos económicos, porque podían pagar un poco mas por lo que consumían.Uno de los pioneros en el negocio de los restaurantes lo fue uno llamado “El Pez Dorado” que abrió sus puertas a principios de la década del cuarenta en la ciudad de Barahona donde tuvo mucho éxito, luego se extendió hasta la ciudad de Santiago, donde aun existe y hasta en llego a tener una sucursall en la ciudad de Nueva York. Su propietario original era un inmigrante chino establecido en esa ciudad del sur de apellido Joa, que mas tarde lo perdió todo, a causa de su adicción a los juegos de azar.La capital fue prolifera en este tipo de negocios, la Barra Imperial, ubicada en la calle Hostos, podría calificarse como una de las primeras, aquel lugar era una especie de negocio de los que hoy llaman “delicatesen” y allí se reunía la gente de la clase alta y funcionarios de prominencia en el gobierno. De aquellos días se recuerdan otros como el Restaurant El Dragón de la calle Dr. Delgado esquina avenida Independencia.
En la etapa final del régimen de Trujillo competían por la supremacía en la capital los restaurantes El Mario, que estaba frente al parque Independencia, El Vesubio ubicado en la avenida Malecón, El Molino Rojo de la calle El Conde, El Vizcaya de la avenida San Martín, y todos le hacían competencia a los comedores de los hoteles de primera, que eran el Jaragua, el Hispaniola y El Embajador. Con la caída la dictadura entra un proceso de apertura comercial menos riguroso para las clases medias y se pusieron de muy moda el restaurante Lina en la avenida Independencia, La Posada del Malecón, la Barra Payán y la cafetería de José el español, frente al altar de la patria, el restaurante del Chino Meng, la barra Dumbo, restaurante El Cantábrico, el Piano bar Chantillí, y otros muy frecuentados, que ahora no llegan a mi memoria.
 


Américo Lugo, titán de las letras, leyenda del patriotismo.

 

Por José C. Novas.

Américo Lugo constituye uno de los personajes de la historia dominicana, cuyo legado permaneció ignorado por mucho tiempo, el estudio y difusión de su obra fue amordazado durante la dictadura en la que le toco próximo vivir; creemos que las circunstancias de ese periodo ídolo lo llevó a convertirse quizás en un paradigma de la conducta vertical y de la convicción partiótica indoblegable. Su actitud frente a los temas de orden moral, de la conducta pública transparente y el ejercicio de la vida privada honorable hacen que su figura se eleve a la calificación de emblemática.

Para exponer la dimensión de su obra, se requieren quizás varias disertaciones o conferencias, si es que se quieren abordar con verdadera amplitud las prendas que adornaron a este hombre; los aportes de Américo Lugo a la literaria nacional estan considerados entre los mas valioso del acervo literario de todos los tiempos entre los dominicanos, de igual modo en el ejercicio de su profesión de abogado, dejo aspectos que sirven de modelo y pauta a los estudiosos de la disciplina. Su postura patriótica guarda paralelo con las grandes figuras de latinoamérica, y su pluma excepcional coloca a Américo Lugo entre los hombres que practicaba con hechos, los principios que profesaba.

En su lucha por la defensa de la soberanía nacional, durante el período de la ocupación militar norteamericana que inicia en 1916 y termina en 1924, podría sin temor decirse que en ese periodo Americo Lugo alcanzó estatura procérica, como lo demuestran el contenido de sus protestas escritas durante aquellos infáustos ocho años; pero la histora de los hombres de bronce y mármol se determina casi siempre por los eventos finales que adornan sus vidas, en el caso de Américo Lugo, por no simpatizar con el régimen dictatorial iniciado en 1930, acabó empujado a la condición de disidente, y por la intransigencia del tirano que no admitía la diversidad de criterio, fue arrincondo casi en la indigencia.

Para entender las características de la personalidad de Américo Lugo, hay que remontarse al 1870, época en que nació en la ciudad de Santo Domingo, etapa en que el país luchaba por imponer su identidad como nación, consolidar su soberanía, eliminar las formas despóticas del general Buenaventura Báez, se vivía entonces bajo convulsiones sociales, inestabilidad política y económica; en medio de esas circunstancias creció y se formó el carácter de Américo Lugo, su entorno influenciado por la complejidad de ideas que se vertían en un país decidido a encausar su destino y en construir su felicidad. Los eventos históricos y las influencias de poderes económicos ultramarinos impidieron a la sociedad dominicana lograr ese anhelo, y aquel designio edificó la conciencia de Américo Lugo.
Durante la etapa temprana de su vida, como en la mayoría de los dominicanos de su generación, lo que Américo Lugo conocio como modelo de gobernantes fueron dictadores, enseñoreados en una sociedad convulsionada, dominada por la ambición de líderes regionales que se creían dueños del destino del país, hubo honrosas excepciones en Ulises Espaillat, el arzobispo Meriño y Francisco Gregorio Billini; mas ello no impidió que Américo Lugo alcanzara un grado superior de conciencia que posteriomente lo definió como hombre de pensamiento liberal. En el año 1890 se tituló de abogado en el Instituto de Educación Superior de la ciudad primada de Américo y como persona de talento, además de ejercer esa profesión, Lugo se dedicó a cultivar las letras, influenciado como otros de su generación, por las ideas del profesor Eugenio María de Hostos, cuyos postulados reclamaban no solo la libertad para las islas del Caribe, sino que propulsaba la educación como forma de encausar el progreso y la justicia social.

Es por ello que para el año 1901, Americo Lugo inicia su entrega en la producción literaria, posteriormente algunas de sus obras se elevarían a la categoría de clásicos de la literatura dominicana. por la calidad de sus publicaciones, estas merecen ser leídas tanto las de carácter histórico como las de ficcion o creativas, por todos los dominicanos, de forma que las generaciones presentes y las del futuro adquieran plena conciencia del propósito fundamental que inspiró a Américo Lugo.

Su impronta bibliográfica inicia con el ensayo “A Punto Largo”, una novela publicada en 1901, este libro que no es una simple novela histórica, narra sobre hechos ligados a la sociedad dominicana de entonces, encaja en los cánones de la creación literaria que deslumbra al tiempo que toca hechos reales de la epoca, en su hilo conductor está el reflejada lo que era la sociedad, retrataba todo un país; la novela A Punto Largo combina la belleza creativa mezclada con el drama de lo cotidiano, para revelar como era el pueblo dominicano de fines del siglo XIX.

A ese primer libro le sigue una cadena de otras no menos trascendentales, aunque en otros géneros, así publica en 1903 a Heliótropo, un libro de posesía, Ensayos Dramáticos en 1906, Discurso en la Cuarta Conferencia Interamericana de Sevilla en 1912, la Tesis Doctoral en 1916, el Plan de Validación Hughes-Peynado en 1922, Declaración de Principios en 1925, Baltazar Lopez de Castro y la Despoblación del Norte de la Isla en 1947, Antología de Ciudad Trujillo en 1949, Los Restos de Colon en 1950 y la Edad Media en la Isla Española y la Historia de Santo Domingo desde 1556 hasta 1608, en 1952, año de su fallecimiento.

En su paso por la vida, Americo Lugo expuso en forma creciente su prestigio intelectual, cultivando como hemos señalado varios géneros de la literatura, justo es señalar que al momento que su estrella se elevaba a los grandes escenarios de proyección internacional, Américo Lugo conquistaba espacios a los que hasta la fecha no habían llegado otros dominicanos. En ese tenor, fue admirado y reconocido por los grandes escritores del continente, participo varias veces como representante dominicano en Conferencias Internacionales, como la celebrada en Buenos Aires, Argentina en 1910, en la cual pronunció con un discurso su elcocuencia fue digno de comparacion al genio de Marco Aurelio.

Para un hombre de la estatura y convicción de Américo Lugo, que durante su vida fue testigo de las odiosas acciones montoneras, del tradicional caciquismo que operaba antes y después de la muerte del dictador Lilis, y las luchas que llavaron a la ocupación militar norteamericana de 1916, hecho que coloco al escritor Américo Lugo detrás de la trinchera de su pluma para defender la soberanía del país, ese hecho convirtió su discurso en símbolo contra la agresión a su país; a partir de la entrada de los marines al territorio dominicano, sus protestas verbales y escritas adquirieron carácter rabiosamente patrióticas.

Por esa razón Américo Lugo fue arrestado en varias ocasiones por las autoridades invasoras, juzgado y condenado por tribunales marciales compuestos por los militares extranjeros, en franca violación, incluso a las mismas leyes militares impuestas por el ejército extranjero. Para confirmar lo antes dicho me permito citar el contenido de un telegrama que le envió Américo Lugo al Secretario de Estado norteamericano Bainbridge Colby en 1920, a raíz de su arresto por miembros de las fuerzas invasoras. Cito:

“He sido arrestado y seré juzgado por una comisión militar, inculpado de violación a la orden ejecutiva # 385, abolitiva censura, que me acusa por haber publicado un articulo doctrinal profesando el panamericanismo; soy delegado del Congreso Jurisconsulto de Río de Janeiro, encargado para redactar los Códigos de Derecho Internacional, destinados a regir las relaciones entre Estados Unidos de Américo y las demas naciones de iberoamerica; Estoy adscrito además, a la sección tercera que debe reunirse en Washington, cargo que me confiere poder y rango de Ministro Plenipotenciario, reconocido por el gobierno de Estados Unidos y demás repúblicas Panamericanas; soy Ministro Consejero de las Legaciones dominicanas en Estados Unidos y Europa, por lo que en mi caso, se estan violando los acuerdos de los que su país es signatario”. (termina la cita)

Al momento de producirse la invasión en 1916, Américo Lugo se encontraba de viaje por el exterior y el hecho precipitó su regreso al país; al pisar tierra dominicana una de sus declaraciones públicas fueron las siguientes: “Presenciamos impasibles la pérdida del control político de nuestro país. La República ha sido invadida por militares extranjeros; nuestros Secretarios de Estado no protestan; el Congreso Nacional se queda de brazos cruzados, esa dilación le cuesta a la nacion una provincia por semana. La ciudad de Santo Domingo ha sido tomada, Puerto Plata ha sido ocupada, Monte Cristi ha sido controlada, y toda la República será paulatinamente ocupada”.

“He llegado desde el extranjero, y en vez de un pueblo dominicano indignado, he hallado una poblacion indiferente; en vez de un gobierno a la altura de su deber, me encentro que los altos funcionarios estan acobardados frente al invasor y su inacción e indiferencia reafirman su insuficiencia de autoridad legal, en fin, encuentro aquí a un gobierno que por interés en unos, apasionamiento en otros, y falta de patriótica nobleza de todos, le sirve a los antinacionales intereses de los invasores americanos en vez de combatirlos”.

“Creí que a mi llegada iba a encontrar en país dividido en dos bandos, uno compuesto por los dominicanos, y otro compuesto por los invasores norteamericanos, pero para mi sorpresa he hallado a dominicanos fraternizando con los soldados invasores y lo que es peor, sectores nacionales hasta se unen a ellos para perseguir a otros dominicanos. He oído decir que los dominicanos a los que persiguen les llaman rebeldes, bandidos y enemigos de la República, y que los norteamericanos que los persiguen los califican de leales y amigos de la nación. Vaya lealtad! Esto es el mundo al revés, no puedo creer que si los norteamericanos en este caso son tenidos como leales, lo son porque los funcionarios de nuestro gobierno, han olvidado el ejemplo de su jefe, aunque víctima de sus inexcusables errores y debilidades, es incapaz de pactar y merece presentar su renuncia.”

“Sólo cuando la ciudad de Santiago de los Caballeros estuvo a punto de ser sacrificada por la cobardía, indolencia y maldad de los capitaleños, me di cuenta de la grosera mentira que fue propagada y mi corazón extendió por un momento sus alas, como si quisiera proteger de los cañones invasores a esa heróica, óptima y dulcísima ciudad de los Caballeros de América. Acabo de publicar mi tesis ‘El Estado Dominicano ante el Derecho Público’, y se mejor que nadie la utilidad de este esfuerzo, cuyo único resultado será causarme daños y enemistades, y convencido como estoy, de que no constituimos una nación verdadera.” (Termina la cita)

Américo Lugo tuvo claras desde el principio los planes, propósitos y las aspiraciones económicas de las grandes corporaciones con intereses en la Bolsa de Valores de Wall Street en Nueva York, decia que sus tentáculos se abrieron paso en el país mediante el control de las aduanas basados en la Convencion de 1907 y la adquisicion de grandes extensiones de tierras a través de las leyes de Conseciones Agrarias, para el cultivo e industrialización de la caña de azúcar; ese auge de la producción del dulce se pudo concretar gracias a la complicidad de la clase dominante dominicana que se unió al poderío extranjero para convertir un gran segmento de la población de su condición de pequeños propietarios en obreros o proletarios al servicio de dicha industria de capital foráneo.

Fue Américo Lugo un opositor acérrimo y decidido a los términos de la Convención de 1907, que fundamentalmente estipulaba “que hasta que el país no terminara de pagar la totalidad de los bonos de su deuda pública, ésa deuda no podría ser aumentada, sino mediante un acuerdo previo entre los gobiernos dominicano y el de Estados Unidos”. Lugo se opuso a toda negación con el invasor que implicara el traspaso y control de las finanzas nacionales a manos extranjeras, decía que de hacerlo, se ponía en duda la dignidad y la vergüenza del gobierno dominicano.

También se opuso Américo Lugo a las falsas ideas propagadas por los invasores, en el sentido de que implementaría la democracia a través de la escogencia de las autoridades por medio de los votos en elecciones libres. Esn ese sentido fue creada el 16 de Junio de 1921 la Junta de Abstención Electoral de la Provincia de Santo Domingo, la cual presidió y cuyo propósito era devolver al país su antigua condición, de absolutamente libre, absolutamente independiente y absolutamente soberano.

Lugo se opuso a una desocupación negociada de las tropas invasoras, creía que Estados Unidos debía retirar sus soldados del mismo modo que ocuparon el territorio dominicano, sin formalidades. En 1923 le aconsejó al pueblo abstenerse de participar en las elecciones que se habían pactado para 1924, y la razón era que aún los cuarteles nacionales estaban llenos de tropas extranjeras y esas elecciones fueron concertadas por una elite compuesta por Francisco J. Peynado, Horacio Vásquez, Federico Velásquez, el Monseñor Adolfo Nouel, el Secretario de Estado norteamericano Russell y el Embajador Somner Welles, y para darle carácter legal se presto el entonces presidente del Consejo Nacional Electoral, Lic. Alejandro Woss y Gil.

Al producirse la desocupación del ejercito invasor, como en nuestros días, Estados Unidos necesitaba la complicidad de los políticos locales para ensamblar el juego, encontraron en la persona ideal en Horacio Vásquez, quien fue convertido en Presidente de la República bajo el compromiso de mantener activo y en puestos claves al general Rafael L. Trujillo, el militar de la confianza de los invasores, era la garantía de que Trujillo estaría en los mando del las fuerzas armadas dominicanas. Durante el gobierno del presidente Vasquez sabado, Trujillo se grangeó prestigio militar y cumulo el dinero necesario, como para capitalizar sus aspiraciones.

La posterior llegada del general Trujillo al poder constituyó la garantía para las aspiraciones de los inversionistas norteamericanos y en consecuencia el nuevo gobernante recibió todo el apoyo económico que necesitaba para consolidar su gobierno. Pero el general Trujillo no ignoraba quien era Américo Lugo, conocía de sobre sus luchas y estaba enterado de las constantes denuncias que había hecho contra el ejercito invasor y los dominicanos que se asociaron a ellos.

De ahí se desprende porque Trujillo motro interés en involucrar el genio de Americo Lugo para que escribiera una historia dominicana que incluyera su gobierno, eso no era mas que una trampa para justificar la forma que usaría en el futuro para destruirlo y cerrarle todas las puertas, a Lugo le fue anulando su ejercicio profesional como abogado y con ello le fue destrozada posibilidad de vivir con dignidad; Américo Lugo es irrepetible cuando se habla de moral pública.

En el mes de Junio de 1935 en ocasión de un acto de inauguración de un acueducto y un mercado público en el municipio de Esperanza en la Linea noroeste, el presidente Trujillo en su discurso anunció “que en común acuerdo con el gobierno, el escritor Americo Lugo fue instruido para escribir la historia dominicana bajo la condición de “historiador oficial”. La declaración del gobernante despertó la ira en Américo Lugo, que no lo desmintió en publico, se lo hizo saber a Trujillo, y enteró al pueblo dominicano a través de espacios pagados en la prensa nacional, su carta publica circuló por todos los rincones de la nación. Para que tengamos una idea, me permito citar unos fragmentos de ese documento histórico.

“Su excelencia, señor Presidente:

En discurso pronunciado al inaugurar un mercado y un acueducto en Esperanza, hace usted la afirmación de que me ha confiado el encargo de escribir, en calidad de historiador oficial, la historia del pasado y del presente.

Me veo en la necesidad de manifestarle que no me considero historiador oficial, ni obligado a escribir la historia de lo presente. Un historiador oficial, por naturaleza cae en la condición de la subordinación. No recibo órdenes de nadie cuando escribo, y ese trabajo lo hago desde un rincón de mi casa.

A usted no debe sorprenderle que yo me niegue a traspasar en mi compromiso los linderos del siglo XX y recordará que en el mes de Mayo de 1934, usted me ofreció una fuerte suma de dinero para que salvara mi casa, a cambio de que escribiera la historia de la década, en condición de “historiador oficial” y usted recordará que preferí perder mi casa, como en efecto la perdí.

Los sucesos del pasado no son materia de la historia, sino cuando son materia muerta, sólo el tiempo destila la verdad y la convierte en útil; todo cuanto se escribe inmediatamente sobre lo actual, está fatalmente condenado a la revisión. Estas y otras afirmaciones de Lugo en su carta pública al gobernante, fue considerada por Trujillo como una imperdonable insubordinación y por ello lo hizo pagar un alto costo.

El prestigio internacional que había ganado Américo Lugo impedía tomar las medidas extremas que acostumbraba con los opositores de la época, de ahí que se inventaron bloquearlo en todos los aspectos de la vida, al extremo que no habia en el país quien se atreviera a negociar con el, a utilizar sus servicios profesionales, incluso muchos de sus amigos se vieron forzados a distanciarse del intelectual para evitar ser incluidos en las represalias contra Américo Lugo.

Desde 1935, hasta que le sorprendió la muerte en 1952, ciudad Trujillo se convirtió para Américo Lugo en una especie de purgatorio, agonía que resistió estoico y con una dignidad parecida a la firmeza de convicción del cientifico itliano Coppérnico. Muchas son las anécdotas que ruedan sobre las precariedades que padeció ese gran dominicano, que tuvo la audacia de manifestarle a un gobernante arrogante que “no recibía órdenes de nadie, y que escribía desde un rincón de su casa”.

Américo Lugo bien pudo abandonar el país, con seguridad fuera de la patria habría encontrado formas dignas de vida en otras tierras, pero no lo hizo, el escritor estaba convencido que los hombres deben morir abrazados a las convicciones en las que creen. Una calle de la ciudad de Santo Domingo lleva su nombre, pero aun así creemos que no es suficiente, ojalá estas humildes palabras sirvan de inspiración para que en el futuro se construya una plaza en honor a la memoria de este gran defensor de los mejores intereses del pueblo dominicano.

Américo Lugo supo cuidar su conducta publica y cívica, prefirió vivir de frente al honor, fue incansable defensor de la soberanía dominicana, su amor desmedido por la tierra que le vio nacer lo hizo vivir acorralado en una condición de casi indigencia la ultima etapa de su existencia, su legado trataron de ensombrecerlo las fuerzas malsanas de clase dominante, y esa ha sido la complicidad de los arquitectos de todos los males que padece el pueblo dominicano.

Mataron a Casimiro.

Por José C. Novas.

El general Casimiro Nemesio de Moya murió asesinado en 1915, este hecho reafirma nuestra tesis de que la historia dominicana tiene sus nubosidades; ello debe ser motivo para insistir en que se haga una revisión sensata y desapasionada sobre la forma en que se ha expuesto el pasado del pueblo dominicano. Casimiro nació en el tronco de una familia de prestigio y arraigo social en la ciudad de La Vega, durante su vida tuvo una larga hoja de servicio publico y dejó un legado como escritor y científico; resulta inusual que Casimiro de Moya muriera asesinado y a pesar de su importancia, no se ha escrito sobre las razones por la que lo mataron ni de quienes se sospecha que cometieron el crimen.

Casimiro fue victima de un homicidio cuyo relato se perdió en un oscuro laberinto y da la impresión de que pudo tratarse de un crimen de Estado o una de nuestras angustias motivadas por diferencias políticas entre los llamados bolos y coludos; para que tengamos una idea de lo que fue Casimiro de Moya en la vida publica dominicana, este inició como diputado en representación de la provincia de La Vega al iniciar los gobiernos del partido azul fundado por el prócer Gregorio Luperón y en el primer gobierno de Lilis Casimiro fue nombrado gobernador de esa provincia, posteriormente también lo fue de la provincia de Santo Domingo. Ocupó los Ministerios de Fomento y Obras Publicas, el de Relaciones Exteriores, de Interior y Policía, de Guerra y Marina, de Comercio y Comunicaciones. Participo proximo como candidato a la Presidencia en las elecciones de 1887 y fue vicepresidente de la República.

Casimiro Nemesio de Moya Alcanzó el grado de general y en el plano intelectual dejó un importante legado, entre sus logros diseñó un plano con los detalles de la ciudad de Santo Domingo, una tabla de distancias entre los pueblos del país, un tratado de geografía y entre otros trabajos, hizo un dibujo del escudo nacional y un plano cartográfico del sector de Gazcue en la capital. En nuestro caso, como investigador de la historia, no logro entender como un personaje tan importante y con tanta incidencia en la vida nacional es asesinado y sobre el hecho los textos de historia no exponen sobre quienes lo mataron, o de quienes se sospecha cometieron el crímen, ni porqué lo asesinaron. Hay cosas en nuestro pasado que simplemente no tienen una explicación lógica.

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